El Papa Francisco visitó San Marino esta tarde, uno de los países más pequeños del mundo. A su llegada, fue recibido por el Capitán Regente Alice Mina y Vladimir Selva. Tras un saludo con representantes del gobierno y la sociedad civil, el Papa se reunió con el clero local, personas dedicadas y figuras involucradas en la vida religiosa dentro de la diócesis. Su visita incluyó una parada privada en el monasterio de San Antonio de Padua en Pennabilli, donde pasó un tiempo en soledad entre las monjas agustinas. Durante su reunión con funcionarios y ciudadanos, el Papa enfatizó los profundos lazos históricos entre este pequeño estado y la Santa Sede.
Recordó el lema de la República, Libertas, Libertad, y subrayó que la verdadera libertad no es meramente la independencia política, sino sobre todo el respeto a la dignidad de la persona y su fe. Según el Papa, la verdadera libertad personal surge de la relación de uno con Dios y se expresa a través de la fidelidad a la verdad, incluso cuando dicha fidelidad exige grandes sacrificios. Como ejemplo, citó a Santo Tomás Moro y otros que sufrieron por sus creencias. El Papa destacó que la libertad se realiza a través de dar, la comunión, el encuentro y el diálogo.
La libertad y la comunidad se refuerzan mutuamente: la comunidad no significa uniformidad, sino armonía, en la que cada uno asume la responsabilidad de su parte. En este contexto, hizo referencia a San Marino y San León, fundadores de la comunidad, que construyeron ciudades libres y pacíficas. Una parte clave de su discurso se centró en la paz, la diplomacia y el multilateralismo. El Papa elogió a San Marino por sus esfuerzos hacia la paz y subrayó la importancia del diálogo incluso con aquellos que tienen dificultades para encontrar un terreno común.
Describió a San Marino como un potencial "laboratorio" para la buena política, señalando que el tamaño del país permite políticas más cercanas a las personas y sus necesidades. Basándose en los principios de la enseñanza social católica como el bien común, la subsidiariedad, la solidaridad y la justicia social, especialmente en el contexto de acercarse a la Unión Europea, el Papa enfatizó que el objetivo final de la política es el cuidado de la persona. Esto incluye proteger cada vida humana, la solidaridad mutua y el uso responsable de la tecnología. Elogió la hospitalidad tradicional de San Marino, su ayuda a los ucranianos y su compromiso con el derecho internacional humanitario.
Su mensaje concluyó con un llamado a las autoridades, a los ciudadanos y a la Iglesia para que sigan cuidando con valentía la dignidad de cada persona y el bien común. Dirigiéndose a los jóvenes, el Papa les instó a abrir sus corazones al infinito, buscando más que respuestas inmediatas o superficiales. Los animó a aceptar con valentía el llamado de Dios, ya sea al matrimonio o a la vida consagrada, al trabajo espiritual, al servicio profesional o al compromiso político y social. En cualquiera de estos roles, podrían convertirse en testigos de la paz. El Papa también enfatizó el papel de los padres como educadores primarios de sus hijos, apoyados por sacerdotes, catequistas y maestros.
El Papa pidió a las familias que fortalezcan la vida sacramental, que se origina en el corazón de la Iglesia y refleja el amor divino que sostiene a la humanidad.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor