El Papa León XIV ha pedido esfuerzos renovados hacia el diálogo y la reconciliación en medio de las crecientes tensiones globales, enfatizando que los jóvenes católicos representan un futuro esperanzador en lugar de una amenaza. Durante una visita a San Marino y una importante reunión católica en Rimini, Italia, el pontífice transmitió un poderoso mensaje instando a los creyentes a combatir la polarización, la guerra y la división social a través de la misericordia, el encuentro y el compromiso con la paz. En San Marino, la república más antigua del mundo, el Papa se dirigió a las autoridades locales y reflexionó sobre el legado de los Santos Marino y León, a quienes atribuyó la formación de una sociedad basada en la libertad, el respeto mutuo y los valores comunales.
La pequeña nación sin litoral, rodeada en su totalidad por Italia, tiene una población de alrededor de 35.000 habitantes y está gobernada por un parlamento de 60 miembros que elige a dos capitanes regentes cada seis meses para compartir el poder ejecutivo.
Elogió a la nación como construida sobre el respeto de la libertad individual y la voluntad sagrada de Dios, al tiempo que advirtió que las sociedades modernas se enfrentan cada vez más a las amenazas de la violencia, la fragmentación social y las ideologías que priorizan el interés propio sobre el bien común. "Vivimos en un mundo herido por muchos conflictos", declaró, refiriéndose al aumento de la violencia, los cierres y el miedo a los demás. Instó a los cristianos a responder con perdón, solidaridad y cuidado de los vulnerables.
El Papa también se refirió a San Marino como un "laboratorio de buena política", llamando a la vida pública a defender la dignidad de cada persona humana durante toda su vida, una postura a menudo asociada con la oposición de la Iglesia al aborto y la eutanasia.
Más tarde ese mismo día, León habló en el Encuentro anual de Rimini, un gran festival cultural católico organizado por el movimiento de Comunión y Liberación. Dirigiéndose a decenas de miles de asistentes, alentó a los católicos a responder a un mundo marcado por la guerra, la división y la desigualdad con el diálogo, la amistad y el compromiso personal. Afirmó que la paz se construye por personas que están dispuestas a reunirse entre sí con apertura y coraje, afirmando que la dignidad humana debe prevalecer sobre las divisiones políticas, sociales e ideológicas. En algunas de sus declaraciones más contundentes sobre las tensiones globales actuales, el papa advirtió contra la creciente cultura de la confrontación y la militarización.
El mensaje de San Marino es la tercera peregrinación papal al microestado desde 1982, después de las visitas de San Juan Pablo II y el Papa Benedicto XVI. La presencia del Papa en la región destaca la importancia duradera del patrimonio histórico y religioso de San Marino, particularmente a la luz de los desafíos contemporáneos que enfrenta tanto la Iglesia como las sociedades seculares.
Al continuar su viaje, el pontífice dejó una directiva clara: fomentar el diálogo y abrazar el potencial de las generaciones más jóvenes para liderar el camino hacia un mundo más unificado y compasivo.
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