El Papa Francisco visitó San Marino durante su reciente viaje, elogiando a la pequeña república como un modelo de libertad política y responsabilidad cívica. La visita tuvo lugar el 22 de agosto de 2026, marcando la tercera vez que un Papa visita el país desde su fundación en el siglo IV. Durante la visita de un día, el Papa Francisco elogió el compromiso de la nación con valores como la libertad, el respeto mutuo y la comunidad, enfatizando cómo estos principios continúan dando forma a la identidad de San Marino hoy. La visita incluyó una ceremonia de bendición para los fieles desde el balcón del palacio público en San Marino.
El Papa Francisco se dirigió a las autoridades locales y reflexionó sobre el legado de dos santos, Marino y León, que contribuyeron a la construcción de una sociedad basada en la libertad, el respeto mutuo y la vida comunitaria. Señaló que sus enseñanzas se han traducido en un "nuevo modelo social y político" arraigado en los principios cristianos de libertad, respeto y solidaridad. Este modelo, argumentó, aún influye en la estructura de San Marino, que está gobernada por un parlamento de 60 miembros que elige a dos capitanes regentes cada seis meses para servir como co-jefes de estado, asegurando un equilibrio de poder y evitando la concentración de autoridad.
San Marino, con una población de aproximadamente 35,000, está completamente rodeada por territorio italiano y ha mantenido su independencia a través de un sistema único de gobierno. La constitución del país, establecida en el siglo XVI, continúa guiando sus prácticas democráticas. El Papa Francisco destacó la importancia de las pequeñas comunidades políticas para ofrecer lecciones sobre servicios públicos y cohesión social en medio de crecientes divisiones y desconfianza. Sus comentarios se hicieron eco de las preocupaciones sobre las sociedades modernas que luchan contra las crecientes amenazas de violencia, fragmentación social e ideologías que priorizan los intereses individuales sobre el bien común.
Durante su discurso, el Papa Francisco pidió un mundo que está "herido por muchos conflictos", citando la creciente violencia, el encarcelamiento y el miedo a los demás. Instó a los cristianos a responder con perdón, solidaridad y cuidado por los vulnerables. La visita fue parte de un esfuerzo más amplio para comprometerse con los movimientos de base y promover el diálogo entre la fe, la cultura y la política. Después de la parada en San Marino, el Papa Francisco viajó a Rimini, donde participó en la 47a reunión del Movimiento por la Comunidad y la Liberación, una de las reuniones católicas más importantes de Italia celebradas anualmente a fines de agosto.
En Rimini, el Papa Francisco alentó a los participantes a ser pioneros audaces en la lucha contra la desigualdad y la pobreza. La reunión, que reúne a miles de asistentes, se centra en temas de justicia, reconciliación y transformación social. El Papa Francisco enfatizó la necesidad de coraje para enfrentar problemas sistémicos como la disparidad de riqueza, la guerra y los desastres ambientales. Advirtió contra el avance tecnológico que se vuelve invasivo y destructivo, advirtiendo contra los peligros planteados por la inteligencia artificial. Llamó a las personas a demostrar liderazgo y compasión para enfrentar estos desafíos.
Las visitas del Papa a San Marino y Rimini reflejan su compromiso continuo con las comunidades locales y su énfasis en la acción práctica en respuesta a las crisis globales. Estos viajes subrayan su compromiso de fomentar la unidad, promover el liderazgo ético y alentar la participación activa en la mejora social.
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