El Papa Francisco visitó el microstado de San Marino y la ciudad costera italiana de Rimini el sábado, interactuando con las autoridades locales, pronunciando discursos y participando en reuniones culturales y políticas. La visita marcó su última parada en una serie de peregrinaciones de verano a lo largo de la península de los Apeninos, después de viajes anteriores a la isla de Lampedusa, Asís y Pavia. En San Marino, el Papa se reunió con funcionarios antes de asistir a un servicio de oración en la Basílica de San Mariano y ver las reliquias de los santos patrones del país.
Más tarde viajó a Rimini, un popular balneario con aproximadamente 150.000 residentes, donde se dirigió a los asistentes a la reunión anual del movimiento católico Comunione e Liberazione (Comunidad y Liberación), una de las organizaciones religiosas y culturales más influyentes de Italia.
El evento de este año atrajo a miles de participantes, incluidas figuras notables como el cardenal Pierbattista Pizzaballa, el patriarca latino de Jerusalén, y dos viceprimeros ministros de Italia, Antonio Tajani, ministro de Asuntos Exteriores, y Matteo Salvini, ministro de Infraestructura. Durante su discurso, el Papa Francisco pidió coraje entre los líderes para enfrentar las injusticias sistémicas arraigadas en la pobreza, la guerra y las crisis ambientales.
En Rimini, el Papa también visitó una exposición dedicada a San Agustín, el influyente teólogo cristiano del siglo V cuyas enseñanzas sentaron las bases de la Orden Agustiniana, que incluye al Papa Francisco. Su presencia en la exposición subrayó la relevancia perdurable del pensamiento teológico en el discurso contemporáneo. Más tarde en el día, asistió a la misa en la catedral de Rimini, donde se reunió con los enfermos y los discapacitados, ofreciendo consuelo y solidaridad. El Papa concluyó su tiempo en Rimini dirigiendo una misa al aire libre en la orilla de la ciudad, atrayendo a grandes multitudes y reforzando el significado espiritual de la ubicación.
San Marino, el estado independiente más pequeño de Europa, se encuentra completamente dentro de las fronteras de Italia y es conocido por sus antiguas tradiciones republicanas. El Papa pasó la mañana allí, reuniéndose con representantes del gobierno local y destacando el valor de los pequeños estados para fomentar una gobernanza más receptiva. Elogió la capacidad única de las naciones más pequeñas para abordar las preocupaciones de los ciudadanos de manera directa y efectiva.
Este viaje siguió un patrón de breves visitas pastorales del Papa Francisco durante los meses de verano, cada una dirigida a conectarse con las comunidades a través del diálogo basado en la fe y el compromiso público. Su participación en la conferencia Comunione e Liberazione fue particularmente significativa, ya que marcó su segunda aparición en el evento desde 1982, cuando el Papa Juan Pablo II había asistido por última vez. La tradición continúa atrayendo la atención internacional, reflejando el papel de la organización en la promoción del entendimiento intercultural y el liderazgo ético.
Su llamado a la innovación responsable y al coraje moral sigue siendo un tema central de sus compromisos recientes, lo que subraya la relevancia continua de su visión para un mundo justo y sostenible.
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