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COCulture5 days ago

The river brought us all the way here

The article describes a recurring ritual involving two individuals exchanging flags with officials dressed in black, observed by two groups, with a spherical object believed to be a meteorite placed in the center. It reflects on the symbolic meaning of handshakes throughout history, representing peace and agreement, and discusses the importance of trust in achieving consensus.

Hemos visto numerosas veces la misma ceremonia. Dos personas en atuendo deportivo, en frente de unos señores que visten de negro, se dan la mano e intercambian unos banderines, mientras dos grupos del mismo tamaño observan esa insólita reunión; en el medio se ha colocado un objeto esférico que los observadores marcianos creen que es un meteorito.

Como suele ocurrir, la repetición rutinaria de actos como éste explica que no seamos conscientes de su significado. En los albores de la humanidad, el asir recíproco de las manos durante breves segundos, normalmente acompañado de sonrisas y miradas al rostro, denotaba una voluntad de paz: si tenemos las manos asidas, es porque, al menos en apariencia, no portamos armas. Con el transcurrir de los siglos, y en todas las civilizaciones, su carácter simbólico se ha expandido para significar que estamos de acuerdo en alguna cuestión, trivial o importante.

El contexto en el que tales eventos tienen lugar, a veces es suficiente para determinar las normas aplicables, las autoridades que dirimirán las disputas, la equidad en la administración del proceso y la definición de los resultados. En otros, esos consensos son producto de negociaciones que pueden ser complejas. En cualquier caso, para que haya acuerdo debe cumplirse una condición esencial: la confianza de que se participa en un ejercicio leal, transparente y equitativo. Este es el factor subyacente que hace operativos los sistemas jurídicos, como los que emanan de la FIFA, la ONU o la Constitución de Colombia.

Lo hasta aquí dicho tiene especial relevancia en el desarrollo de los comicios que finalizan este domingo; y me sirve de soporte para decir esta obviedad: Si actúan con rectitud, quienes se han inscrito como candidatos han aceptado sus reglas y mecanismos para definir los resultados . Es lo que siempre ha sucedido. Solo que ahora ha aparecido un factor grave de perturbación.

Ese factor es Petro, quien, careciendo de competencia para validar los comicios, ha infligido un daño enorme a Colombia al poner en tela de juicio los resultados de la primera ronda . Por lo tanto, no es descabellado pensar que puede estar tramando una asonada popular si gana Abelardo, que es lo que quizás en el fondo quiere: pasar a la historia como el gran caudillo revolucionario al que le impidieron transformar la sociedad , o que tuvo que acudir al pueblo soberano para hacer cesar un régimen de oprobio . ¡El propio ministro de Defensa la semana pasada reconoció el riesgo de movilizaciones callejeras después de las elecciones! Esta sola manifestación es suficiente para producir zozobra.

Para fortalecer el éxito de su eventual empeño subversivo, Petro de nuevo le dirá a los cuerpos armados que, por ningún motivo, se puede disparar contra el pueblo. Ésta instrucción es correcta en principio, aunque no siempre. No lo es, por ejemplo, cuando, no estando disponibles otros mecanismos, o siendo ellos insuficientes, es necesario proteger la vida de ciudadanos inermes, la integridad de los agentes de la Fuerza Pública o garantizar el orden público. El radicalismo petrista explica una recurrente afrenta contra nuestros policías y soldados que nunca puede volver a suceder: su secuestro por actores criminales a través de campesinos e indígenas inermes .

No es tarea sencilla vaticinar cuándo puede ocurrir una asonada y, menos todavía, su intensidad. Algunas veces ella ocurre de manera espontánea, como en abril de 1948, cuando fue asesinado Jorge Eliecer Gaitán en Bogotá: el furor destructor y homicida de las masas se regó como pólvora. La toma de la prisión de la Bastilla en julio de 1789 por las turbas parisinas, fue una explosión de odio popular a la monarquía, carente de liderazgo político. La revolución tunecina de 2011 estalló cuando un modesto vendedor ambulante sumido en la desesperación, decidió quitarse la vida cuando la policía le confiscó la mercancía con que se ganaba la vida. La rabia del pueblo pronto encontró respaldo político y el gobierno fue derrocado.

Estos casos de rebelión colectiva derivados de factores súbitos son más bien raros. La Revolución Iraní de 1981 comenzó con actos de protesta de distintos conglomerados sociales no políticos, que pronto se convirtió en un poderoso movimiento de insubordinación liderado por las autoridades religiosas; el régimen monárquico del Sha fue sustituido por una tiranía religiosa. Algo parecido sucedió en Cuba en 1959. Fidel Castro supo capturar el descontento social contra la dictadura de Batista y logró que una parte de la población creyera que era mejor una dictadura de corte soviético. Entiendo que esa convicción se ha esfumado…

El detonante del alzamiento de 2019 en Chile, fue el incremento marginal en la tarifa del metro, episodio que generó ataques incendiarios casi simultáneos en una serie de estaciones. Ésta circunstancia induce a pensar que esos actos vandálicos fueron organizados por comandos revolucionarios. Posteriormente, emergió una crisis larvada en sectores medios de la socieda…

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SemanaParty-alignedCenter5 days ago
The river brought us all the way here

The article describes a recurring ritual involving two individuals exchanging flags with officials dressed in black, observed by two groups, with a spherical object believed to be a meteorite placed in the center. It reflects on the symbolic meaning of handshakes throughout history, representing peace and agreement, and discusses the importance of trust in achieving consensus.

Bias read (Center): The article provides a general cultural reflection without taking a stance on any political issue. The content focuses on historical symbolism and the concept of trust in agreements, avoiding direct commentary on current events or political figures.