Un nuevo estudio revela que comprobar la hora en un teléfono inteligente puede distorsionar nuestra percepción del tiempo, haciendo que parezca que pasa tres veces más rápido de lo habitual. La investigación, realizada por científicos del Laboratorio de Percepción Multisensorial de la Universidad de Munich, descubrió que los usuarios que se desplazan activamente por las pantallas de sus teléfonos mientras comprueban la hora tienden a percibir el paso del tiempo como significativamente más corto de lo que realmente es. En un experimento, los participantes que pasaron exactamente 40 segundos desplazándose por el contenido de las redes sociales estimaron que solo habían pasado 27 segundos, lo que significa que percibieron que el tiempo se movía aproximadamente un tercio más rápido.
El estudio sugiere que este fenómeno ocurre porque los teléfonos inteligentes, con su multitud de aplicaciones y notificaciones, interrumpen los mecanismos internos del cerebro para medir el tiempo. A diferencia de los relojes tradicionales, que proporcionan una señal clara y enfocada sobre el momento actual, los teléfonos inteligentes introducen distracciones que fragmentan la atención.
Meck explica que los seres humanos no tienen un solo reloj interno, sino un complejo sistema de ritmos biológicos y entradas sensoriales que les ayudan a estimar el tiempo. Los teléfonos inteligentes interfieren con este sistema al abrumar el cerebro con múltiples señales, al igual que tratar de sintonizar una estación de radio en medio de una estática excesiva. Esta interferencia conduce a la confusión en la capacidad del cerebro para rastrear con precisión el flujo del tiempo. Los investigadores también identificaron un fenómeno llamado "atención residual", donde incluso después de que una persona ha dejado de usar su teléfono, partes de su enfoque mental permanecen atadas a la actividad anterior.
Esta distracción persistente puede hacer que sea difícil volver a centrarse completamente en otras tareas, lo que contribuye aún más al sentido distorsionado del tiempo. En contraste, el estudio señaló que ciertos tipos de uso del teléfono no desencadenan los mismos efectos negativos. Por ejemplo, actividades como aprender o buscar información no suelen conducir a la sensación de pérdida de tiempo. Sin embargo, los usos hedónicos, como el entretenimiento o el escape de la realidad, pueden crear una fuerte sensación de pérdida de tiempo. Los participantes que participaron en este tipo de actividades informaron sentimientos de frustración e insatisfacción cuando se dieron cuenta de cuánto tiempo se había pasado en sus dispositivos.
Un hallazgo clave fue que la incomodidad causada por darse cuenta de que se ha perdido el tiempo no impulsa inmediatamente a los usuarios a dejar de usar sus teléfonos. En cambio, muchos continúan desplazándose en un intento de distraerse de las emociones negativas. Este ciclo refuerza el problema, creando un bucle de distracción y distorsión del tiempo. Los expertos en psicología cognitiva e higiene digital recomiendan estrategias específicas para mitigar estos efectos.
Además, aconsejan tomar breves descansos de los dispositivos digitales, como leer un libro o tener una conversación cara a cara, para restaurar un sentido más preciso del tiempo. Un período de 20 minutos de actividad analógica ininterrumpida ha demostrado contrarrestar eficazmente los efectos del uso prolongado de teléfonos inteligentes. Los hallazgos destacan el creciente impacto de la tecnología en la cognición humana y subrayan la necesidad de esfuerzos conscientes para mantener una relación equilibrada con las herramientas digitales. A medida que los teléfonos inteligentes se integran cada vez más en la vida diaria, comprender cómo afectan nuestra percepción del tiempo se vuelve esencial para preservar la claridad mental y el bienestar.
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