La Conferencia Episcopal lanzaba una cifra mágica, casi divina, para caldear el ambiente ante la visita del papa León XIV: 150 millones de euros. Es lo que, sostienen, generará el viaje del Santo Padre por Madrid, Barcelona y Canarias. Una cantidad que compensaría con creces los 25 millones estimados de inversión.
Fernando Giménez Barriocanal, vicesecretario de asuntos económicos de la CEE, alardeaba de unos números que han respaldado en públicos políticos como la vicealcaldesa de Madrid, Inmaculada Sanz. Pero, en medio de los avisos para limitar desplazamientos o fomentar el teletrabajo por parte de todas las administraciones, la posible influencia de los cientos de miles de inscritos se ve mermada por el efecto en otras actividades. Incluso por una afluencia que no ha cumplido las expectativas.
Es lo que traslada a este medio una trabajadora de Costello, restaurante próximo a Matadero Madrid, en el distrito de Arganzuela. “Lo que hemos notado es que ha venido menos gente el fin de semana”, dice. “Por estas fechas ya pasa habitualmente que los findes son más flojos que entre semana, mucha gente se va fuera. Pero con esto de reducir desplazamientos ha sido más heavy ”, añade. Una compañera puntualiza que lo que más han percibido a colación de la visita de Robert Prevost han sido “retrasos de los proveedores”. El refuerzo en los controles o los cortes de tráfico explican estas demoras.
Carlos, responsable del cercano bar Tobogán, cuenta que en su caso apenas han detectado cambio alguno: “Quizá este lunes ha venido un poco menos de gente a comer, pero también esperamos más actividad a última hora de la tarde porque el recorrido del Papa pasa por Pirámides. Pero vamos, el finde fue como siempre, nosotros tenemos tirón sobre todo de noche y lo que nos influye es que hagan cosas en Matadero”.
Claro que estos establecimientos no se han lanzado a la tendencia papal que sí han abrazado algunos comercios de la capital, como la tarta de queso en honor a León XIV de la pastelería La Caracola, de Antón Martín. Esther, su dueña, también admite a este diario que la afluencia habitual el fin de semana ha estado un poco interrumpida por los cortes de movilidad“, aunque matiza que tiene una ”apreciación positiva“ del viaje. ”No estamos justo en los puntos de efecto, pero hemos trabajado dentro de nuestras posibilidades Mucha gente curiosa ha probado la tarta, nos gusta aprovechar novedades a partir de eventos. A nuestra clientela le gusta y a nosotros aportar nuestro granito de arena. Tenemos un público variopinto, así que un evento que mueve tantas personas pensamos que debemos sumarnos a él, como hacemos en el Orgullo, San isidro o el Día de la Madre. Eso aporta dinamismo“, concluye.
El diagnóstico es similar, o más duro si cabe, en áreas todavía más céntricas. Gurgen es el propietario de Greek Shop, establecimiento de Malasaña situado en la corredera Alta de San Pablo: “Hemos notado un bajón”, sentencia, sobre la afluencia de clientela desde el pasado 6 de junio. Aprovecha para clamar contra los andamios que cubren el edificio del local desde hace seis meses: “Está siendo un caos”.
Begoña Perlines, gerente de la Asociación de comerciantes del Barrio de las Letras, también apunta que a los hosteleros de este entorno del distrito Centro “no les ha funcionado bien el negocio”, aunque están “encantados con la imagen internacional que proyecta”. “Lo peor ha sido para la hostelería de reserva, no tanto en la de comida rápida. Se ha resentido por la movilidad. Pasaban muchos voluntarios, pero no consumían. Llevaban sus bocadillos y bebidas. Las tabernas no han salido muy beneficiados. Han ido a menos, como ya preveían conforme se iba acercando el fin de semana”.
Incluso en pleno distrito de Chamartín, uno de los centros neurálgicos de actividad, hay quien dice que “no se ha notado nada”. Lo dice un trabajador de La Quinta de Chamartín, restaurante de la calle de Colombia. Desde la agrupación Comerciantes de Chamartín valoran eso sí el impacto del encuentro de la comunidad diocesana del lunes en el Santiago Bernabéu, convertido de nuevo por una noche en sede de todo un macroevento con conciertos y la participación de varias personalidades.
Su portavoz, Daniel Caparrós, expone que “el perfil de cliente ha sido diferente, pero interesante”. “El consumo en el Bernabéu y los alrededores en Chamartín ha sido importante”, sostiene. Resalta por encima de todo la “convivencia, frente a los conflictos que ha habido en el barrio [en referencia a la batalla vecinal contra los conciertos en el estadio del Real Madrid ]. El consumo de la hostelería se ha llevado a cabo sin inconvenientes, con una salvaguarda el descanso vecinal pero es a la vez que se ha aprovechado una locomotora comercial”. Indica que “en algunos sitios se ha triplicado la cifra de ventas”, aunque en otros se ha mantenido “estable”. Su resumen es que “el barrio y el distrito han estado a la altura” en “un evento para recordar”.
Voto de silencio en la patronal host…
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