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SpainBusiness2 days ago

Consensual spanking in the night of Madrid: we enter the fashionable BDSM clubs in the capital

The article explores the growing BDSM scene in Madrid, describing it as a community where people gather to socialize, share interests, and engage in play or sexual activities. It mentions several clubs such as NYX, Skin, Inklub, Ars, La Cruz de San Andrés, and MZM Rainbow, noting their different styles and themes. The piece also touches on challenges like competition and the need for public outreach to sustain these spaces.

Un club alemán en 1978 y las alegrías de la ropa fetichista. Agencia Getty “Dime una vocal”. “¡Aaaaaaaaa!”. “Otra”. “¡Eeeeeeeeee!”. “Otra”. “¡Uuuuuuuuuuuu!”. La mujer suelta los testículos de su marido. Acaba de hacer una demostración para una novata que viene por primera vez al club NYX y quiere saber qué es el BDSM . El hombre se recompone y con la cara enrojecida de placer, explica: “Yo soy sumiso; a ella, mi dómina, le gusta jugar con otra dómina y humillarme entre las dos. A mí me encanta”.

Sí, estas cosas pasan en los clubes BDSM de Madrid. Pero en realidad son lugares bastante tranquilos donde la gente viene a socializar, a conocer a otros que comparten mismos intereses y, de vez en cuando, a jugar y tener sexo. La comunidad local está en alza. En los últimos años se ha pasado de un par de locales a una decena. Algunas, como Skin, son discotecas adaptadas a las prácticas BDSM. Otras, como Inklub, recuerdan el estilo berlinés —diverso, kinky , inclusivo— y, por supuesto, hay clubes clásicos como NYX. Otras salas son Ars, La Cruz de San Andrés o MZM Rainbow. Además hay fiestas con periodicidad, como Delirium o Fetish Demons. Tanta confluencia tiene sus contras: ni siquiera la apertura al público externo, cada vez más habitual en este ambiente, garantiza que haya suficiente clientela. Quizás algunas no sobrevivan, pero, aunque sea por necesidad, el BDSM se ha abierto al exterior. Con sus propias condiciones: las normas internas son rigurosas y aquí no se tolera el baboseo machirulo tan habitual de los bares y discotecas vainilla , como se denomina en el argot al sexo y los locales convencionales. Es un hecho: los clubes BDSM siguen siendo espacios mucho más seguros que la media de los garitos nocturnos de Madrid.

BDSM responde a las siglas de Bondage, Dominación, Sumisión y Masoquismo. Incluye prácticas distintas con intensidades variables: juegos de dominación y sumisión, ataduras, azotes, roleplay , órdenes, castigos, humillaciones consensuadas. Esperanza López, autora de BDeSéaMe (Tirant Editorial, 2023), asegura que todos lo hemos practicado alguna vez. “A todo el mundo le han atado las manos, los ojos, le han hecho cosquillas”. El problema, explica, es que existe una visión sesgada y oscura que lo asocia únicamente al dolor: “ 50 sombras de Grey contribuyó a sacar el tema a la calle pero también transmitió una idea eróonea: eso no era BDSM, era abuso”. Porque aunque la exitosa saga y películas más recientes como Pillion (2025) o Babygirl (2024) han despertado la curiosidad de los vainilla, también han dado una idea equivocada de lo que es el BDSM. Esto no va de víctimas y verdugos.

La comunidad BDSM es pequeña: todos se conocen. Cuando alguien la lía en un club se sabe en el resto. De hecho, tienen un grupo de WhatsApp donde comparten incidencias. “Si alguien la caga se le veta en toda la comunidad. Preferimos dejar a alguien fuera antes que meter la pata”.

La regla número uno: todas las prácticas son consensuadas. Es el protocolo SSC (seguro, sensato y consensuado). Pero a López se le queda corto: no hay prácticas 100% seguras. Por eso prefiere hablar de RACK : riesgo asumido, prácticas consensuadas, donde se acepta que puede existir cierto riesgo, por sus siglas en inglés. Y luego, añade, está la diferencia entre consentimiento y consenso: “Decir que sí es fácil. Puedes decir que sí bajo presión, con alcohol, con miedo... Pero el consenso va más allá: implica aceptar, participar y disfrutar”.

Antes del NYX visitamos Inklub, otra discoteca BDSM de Madrid. Su dueño, Dani, regenta también MFetiche, una de las tiendas de fetichismo más grandes de España. Nos recibe ahí un martes por mañana. Hay un chico joven curioseando: lleva gafas, el pelo peinado hacia atrás y una chaqueta beis. “Ese no va a comprar nada, ya verás”, susurra el dueño. “Es lo malo de tener una tienda de ropa fetichista, la gente viene a hacerse fotos en el espejo, les pone verse con ella puesta”. Son dos plantas. En la de arriba hay ropa de cuero, látex, goma o vinilo, como las de Neo y Trinity en Matrix . También hay arneses, collares, cadenas, mordazas, vestidos de princesa, disfraces de gata o pijamas infantiles. El fetichismo, dice Daniel, consiste en otorgar propiedades eróticas a un objeto, desde una fusta hasta una paleta de cocina. “Me llegan tíos heteros que se sienten incómodos con cierta ropa. Y yo siempre les digo: ‘¿A ti qué te mola? Si te gusta la estética militar, usa ese rollo. Hay que buscar lo que te hace sentir cómodo y te excita”.

La parte de abajo se parece más a un sex shop . Hay un estante con penes de distintos tamaños. Hay penes dobles para doble penetración. Hay vaginas de goma de distintos tipos y cinturones de castidad masculinos que, según Dani, es lo más vendido de la tienda. Algunos lo llevan durante un rato, otros permanentemente. Todo depende de lo pactado.

“Me llegan tíos heteros que se sienten incómodos con cierta ropa. Y yo siempre les digo: ‘¿A ti qué te mola? Si te gusta la estética militar, us…

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El PaísIndependent🔒Center2 days ago
Consensual spanking in the night of Madrid: we enter the fashionable BDSM clubs in the capital

The article explores the growing BDSM scene in Madrid, describing it as a community where people gather to socialize, share interests, and engage in play or sexual activities. It mentions several clubs such as NYX, Skin, Inklub, Ars, La Cruz de San Andrés, and MZM Rainbow, noting their different styles and themes. The piece also touches on challenges like competition and the need for public outreach to sustain these spaces.

Bias read (Center): The article provides a descriptive overview of the BDSM community in Madrid without taking a stance or showing bias toward any particular viewpoint. It focuses on the social and cultural aspects rather than making political or ideological judgments.