El 28 de agosto de 2026, el presidente de Serbia, Aleksandar Vučić, criticó la decisión del tribunal de La Haya que llevó a la muerte del criminal de guerra Ratko Mladić bajo custodia en lugar de en Serbia. Acusó a los tribunales internacionales de doble rasero, argumentando que querían que Mladić muriera en una prisión en el extranjero en lugar de en su patria. Vučić expresó su preocupación por la falta de información sobre los arreglos funerarios de Mladić y si su cuerpo sería devuelto a Serbia.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca las acciones del tribunal internacional como sesgadas y políticamente motivadas, enfatizando la soberanía y el orgullo nacional de Serbia. El lenguaje sugiere una defensa de los intereses serbios y una crítica de las instituciones occidentales, alineándose con la retórica nacionalista de derecha.




