El presidente de Serbia, Aleksandar Vucic, criticó al Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia (TPIY) en La Haya, acusándolo de comportamiento "incivilizado" e "injustificable" por no liberar al líder de los serbios de Bosnia, Radovan Karadzic, antes de su muerte. Vucic expresó su decepción por el manejo del TPIY de los últimos días de Karadzic, enfatizando la postura de Serbia sobre la justicia y la reconciliación.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca las acciones del TPIY como "incivilizadas" e "injustificables", lo que lleva un tono negativo hacia una institución internacional. Este lenguaje sugiere una perspectiva de derecha al retratar al tribunal como obstructivo en lugar de imparcial.





