La Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el gobernante partido Sandinista, aprobó una reforma constitucional que extiende los términos presidenciales a siete años y prohíbe a los "traidores a la patria" ocupar cargos electos. La enmienda define a los "traidores" en términos generales, incluidos aquellos que apoyan la intervención extranjera, se organizan con financiación extranjera o promueven sanciones económicas contra Nicaragua. La reforma requiere la aprobación en dos sesiones legislativas separadas para entrar en vigor. El presidente Daniel Ortega, que ha gobernado desde 2007, impulsó el cambio, que se aplicaría a varios cargos electos, incluidos vicepresidentes, alcaldes y jueces.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo presenta la reforma como una medida promulgada por el régimen sandinista en el poder, haciendo hincapié en la expansión del poder ejecutivo y las restricciones a las figuras de la oposición.





