La Asamblea Nacional de Nicaragua, controlada por el partido sandinista en el poder, aprobó una reforma constitucional propuesta por el presidente Daniel Ortega y su esposa, la vicepresidenta Rosario Murillo. La reforma prohíbe a los partidos de la oposición participar en las elecciones, excluyéndolos efectivamente del proceso electoral. También extiende los términos de los funcionarios clave, incluido el vicepresidente y los jefes del ejército y la policía, de seis a siete años. La reforma requiere la aprobación de dos sesiones legislativas separadas para entrar en vigencia, con la segunda sesión programada para comenzar en enero de 2027.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la reforma como una consolidación del poder por parte de Ortega y Murillo, haciendo hincapié en la exclusión de los partidos de oposición y la extensión de sus mandatos.




