Jorge Laverde, recién nombrado Contralor General de Colombia, se ha comprometido a librar una lucha directa contra la corrupción, esbozando una estrategia centrada en la transparencia, la tecnología y la participación de la comunidad. Su elección con 269 votos se logró a través de amplias alianzas políticas y un compromiso con un enfoque técnicamente sólido y profundamente humano para la supervisión. Laverde enfatizó que su victoria no fue el resultado de ningún acuerdo de tras bambalinas, sino más bien un reflejo del apoyo generalizado a su visión de una oficina de contralor descentralizada y responsable.
Laverde expresó su deseo de celebrar su ceremonia de juramento en su ciudad natal de La Dorada, Caldas, si el presidente Gustavo Petro lo permite dentro de los límites de su autoridad constitucional.
Esto incluye examinar los procesos de auditoría en curso, las alertas de responsabilidad fiscal y la infraestructura tecnológica para garantizar una entrega sin problemas y un monitoreo ininterrumpido de los fondos públicos. Laverde describió tres prioridades principales para su mandato: llegar a los territorios para descentralizar la supervisión, implementar controles preventivos utilizando herramientas digitales e inteligencia artificial y restaurar proyectos inacabados mientras se involucra a los ciudadanos en el proceso. Describió el control fiscal tradicional como reactivo, similar a realizar una autopsia después de que se haya producido un daño.
Por el contrario, apunta a utilizar el análisis de datos y la IA para detectar irregularidades en tiempo real, evitando el mal uso de los fondos incluso antes de que se desembolsen. Al abordar el tema de los llamados "elefantes blancos", proyectos que quedan incompletos y sin utilizar, Laverde reconoció su peso simbólico como signos de negligencia. Se comprometió a abordar estos problemas de frente reuniendo a contratistas, funcionarios locales y ciudadanos para resolver cuellos de botella o imponer sanciones estrictas a los responsables de los retrasos. Laverde aseguró que supervisaría rigurosamente el uso de los recursos públicos, enfatizando que no habría parcialidad política o persecución.
Advirtió que cualquier persona que abuse de fondos públicos enfrentaría consecuencias legales, incluida la responsabilidad potencial por sus activos personales. El dinero, argumentó, pertenece a familias que esperan acceso a agua limpia, atención médica o educación. Con respecto a su elección de vicecontrolador, Laverde indicó que está buscando a alguien de altos estándares éticos, carácter impecable y experiencia técnica en derecho público y supervisión fiscal. El proceso de selección está actualmente en marcha para formar un equipo de primer nivel capaz de ejecutar su ambiciosa agenda.
El nuevo Contralor General también abordó las preocupaciones sobre la supervisión del Fondo Milagro, que supervisa los esfuerzos de reconstrucción después de los recientes desastres. Si bien no se revelaron detalles específicos, Laverde señaló un compromiso de garantizar que este fondo opere de manera transparente y eficiente, alineándose con objetivos más amplios de rendición de cuentas y prestación de servicios. El nombramiento de Laverde se produce en medio de un mayor escrutinio de las instituciones públicas y una creciente demanda de reforma. Su énfasis en la tecnología y la participación ciudadana refleja un enfoque moderno de la gobernanza, que busca cerrar la brecha entre el gobierno y las personas a las que sirve.
Con su enfoque en la prevención, la transparencia y la participación de la comunidad, Laverde pretende redefinir el papel de la oficina del contralor en la sociedad colombiana.
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