El cuerpo del exgeneral serbio Ratko Mladic, acusado de liderar las fuerzas serbias durante las guerras balcánicas y responsable de la masacre de Srebrenica, fue honrado con un funeral ceremonial en Serbia, incluyendo una guardia de honor militar y bendiciones religiosas. A pesar de su condena a cadena perpetua por crímenes de guerra, Mladic fue tratado como un héroe nacional, reflejando la persistente glorificación de figuras vinculadas a conflictos pasados. Esta postura contrasta con la posición de la Unión Europea, que denuncia cualquier forma de glorificación de criminales de guerra y cuestiona la continuidad de las negociaciones de entrada de Serbia en la UE. El presidente serbio Aleksandar Vucic, aunque no asistió personalmente al funeral, mantuvo una presencia institucional, mientras su partido busca mantener el poder tras las próximas elecciones legislativas.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el trato del estado serbio a Mladic como un rechazo a aceptar la responsabilidad por las atrocidades de la guerra, alineándose con los valores de la Unión Europea que condenan la glorificación de los criminales de guerra.



