Una gran multitud se reunió en Belgrado para el funeral de Ratko Mladic, un criminal de guerra condenado por atrocidades durante la Guerra de Bosnia en la década de 1990. Los asistentes llegaron a la Iglesia de San Lucas temprano en la mañana, muchos besando el ataúd cerrado mientras los sacerdotes ortodoxos serbios recitaban oraciones. La policía bloqueó las calles circundantes debido a la afluencia de personas. Los periodistas de AFP observaron grandes multitudes fuera de la iglesia, algunos con camisetas alabando a Mladic. Las banderas serbias se exhibieron cerca, y una pancarta decía: 'Bienvenido General, gracias a su madre por dar a luz a un héroe, para que la gloria de Serbia pueda regresar.' Muchos asistentes vieron a Mladic como un héroe nacional a pesar de su condena por genocidio relacionado con la masacre de Srebrenica. Aproximadamente 300 personas asistieron a un evento de conmemoración organizado por una asociación de generales serbios activos y retirados.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo hace hincapié en la reverencia mostrada hacia Mladic por los asistentes, incluidas las referencias a él como un "héroe nacional", y destaca la presencia de figuras de alto perfil como el Ministro de Justicia y funcionarios de la República Srpska.





