El 16 de abril, el día que empezaba el proceso de regularización extraordinaria, amaneció con largas colas de personas que transitaban entre la ilusión y el desconcierto. Muchos no sabían exactamente qué documentos necesitaban ni cómo conseguirlos. Las administraciones locales se vieron desbordadas por la avalancha de solicitantes superados por el proceso burocrático. Las entidades encargadas de acompañarles también vivieron unos primeros días de “caos” y frustración porque “nada era tan fácil como parecía”.
Hoy, aunque esas colas han disminuido y los requisitos han quedado más claros gracias a la ayuda de las ONG, el proceso sigue siendo “complicado y confuso”, según las entidades. Ante esa situación, la cooperativa catalana Kloosiv ha creado Integra , una herramienta web pensada para simplificar el proceso.
La página da la bienvenida al usuario con un pequeño cuestionario para saber, en pocos segundos, si puede optar a la regularización y qué documentos necesita para pedirla. Es una herramienta gratuita y multiidioma que crea un expediente virtual, ligado a un código personal, que permite que los usuarios lleven todo el papeleo en sus teléfonos.
Se ha diseñado de tal manera que, al escanear los documentos, la app los lee y cumplimenta automáticamente los formularios del Ministerio e, incluso, guarda los documentos originales en el formato que pide Mercurio -el sistema oficial del Gobierno para los trámites de extranjería-. Los desarrolladores han tenido en cuenta el mínimo detalle, hasta el punto que su herramienta es capaz de alertar al usuario de que el documento que está introduciendo no es el adecuado, basándose en los metadatos del mismo.
Así, quien quiera solicitar la regularización extraordinaria puede asegurarse de que acude a su cita con todos los papeles y los requisitos en orden y digitalizados en un único lugar. “Algo tan simple como esto habría evitado muchas colas y muchos disgustos”, apunta Laura Ayala, una de las creadoras de la herramienta. Aunque esta web, a los ojos de un ciudadano de a pie, sea de todo menos simple, desde Kloosiv aseguran que carece de excesiva complejidad.
Es más, apuntan que podrían haber diseñado una app más completa, pero quisieron priorizar la rapidez. La tuvieron lista en menos de tres semanas desde que empezó la regularización. “Nos hubiera gustado hacerla antes, pero nadie estaba preparado para lo que sería”, explican desde la cooperativa, que se especializa en proyectos sociales para la economía social y solidaria.
Además de reducir tiempo de gestión, insisten en que Integra sirve para reducir trámites innecesarios y ponen de ejemplo el polémico certificado de vulnerabilidad, uno de los que más dolores de cabeza está causando. Muchos solicitantes han tenido que pasar incluso noches al raso para conseguirlo, sólo para después darse cuenta de que en realidad no lo necesitaban.
Integra está pensada para particulares, pero también para las entidades que se han acreditado como colaboradoras del Gobierno para asesorar a quienes quieran acogerse a la regularización. Se trata de ONG y asociaciones que han tenido que acompañar en un proceso que tampoco tenían claro. “Todas hacían lo que podían y cómo podían. Era necesario unificar criterios”, sostiene Ayala.
Desde la cooperativa insisten en que su app no sustituye “el ojo ni la sensibilidad humana”, pero sí facilita mucho el trabajo. “Lo que antes era una atención larguísima y requería diversas visitas, ahora se puede resolver con una cita de 10 minutos”. Eso, además de quitar presión a las entidades -siendo que muchas de ellas trabajan con personal voluntario-, también facilita la vida a los solicitantes que viven en zonas rurales y a personas sin hogar.
“Esta herramienta es utilísima, a la vez que fácil de usar. Es, simplemente, lo que debería haber hecho el Gobierno. Y que una cooperativa sin recursos haya sido capaz de lanzarla en sólo tres semanas, demuestra la incompetencia del Estado”, sostiene Omaima Blal, miembro de Regularización Ya y del Círculo de Migraciones de Coopolis, una de las entidades acompañantes.
Sostiene que el proceso de regularización ha sido “poco intuitivo e innecesariamente difícil”, cosa que ha derivado en que muchos solicitantes hayan tenido que recurrir a abogados especializados en extranjería para asegurarse de realizar el trámite correctamente. “Un proceso que tenía que ser gratuito se ha vuelto de pago para mucha gente. No tenemos nada en contra de acudir a profesionales, pero siempre que sea a precios adecuados y por voluntad propia, no porque el sistema no funciona”, lamenta Blal.
Temor ante una “avalancha” de requerimientos
Según los últimos datos oficiales (del 30 de mayo), el Ministerio ha recibido 550.000 solicitudes. De ellas, se han tramitado 146.700 y 92.000 habían sido aceptadas. Eso supone un 27% y un 18%, respectivamente. Desde las entidades lamentan que se trata de una cifra muy baja y les hace temer una posible “avalancha” de requerimientos.
“A partir del 30…
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