El martes, el canal de televisión estatal húngaro M1 mostró una pantalla negra acompañada de un mensaje pidiendo disculpas por la desinformación pasada y anunciando una suspensión temporal de las transmisiones de noticias. El mensaje decía que la emisora de servicio público estaba experimentando reformas para volverse más independiente y creíble. Esto siguió al nombramiento de un nuevo liderazgo interino bajo el director general Horvát Pál András. El apagón ocurrió como parte de los esfuerzos para eliminar la propaganda y restaurar la integridad periodística. La Corporación Húngara de Radiodifusión (MTVA) anunció que M1 reanudaría la programación a las 19:56 con un horario limitado con películas pero sin contenido de noticias. Radio Bartok en Radio Košut continuaría con la programación sin actualizaciones de noticias. El movimiento marca un final simbólico de una era en la que los medios públicos eran percibidos como políticamente influenciados y carentes de objetividad.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la reforma como un cambio necesario hacia la independencia y la credibilidad, lo que implica fracasos anteriores debido a la influencia política.





