La doctora Marie Subrayan, obstetra, ginecóloga y ginecóloga estética, ha hablado extensamente sobre la salud del suelo pélvico, destacando cómo esta área del bienestar de las mujeres a menudo se malinterpreta. En una entrevista con Independent Media Lifestyle, Subrayan explicó que si bien los ejercicios de Kegel se asocian comúnmente con el fortalecimiento del suelo pélvico, no son la única solución y a menudo se realizan incorrectamente, lo que limita su efectividad. Los ejercicios del suelo pélvico se pueden clasificar en dos tipos: los diseñados para un suelo pélvico "hipotónico", donde los músculos son demasiado débiles, y los de un suelo pélvico "hipertónico", donde los músculos están demasiado apretados.
Subrayan enfatizó que estas condiciones no son universales y varían significativamente entre los individuos. Comprender la naturaleza específica de cada condición es crucial para determinar el enfoque de tratamiento apropiado. Para un piso pélvico hipertónico, los músculos permanecen constantemente tensos, similares a estar en un estado de vigilancia perpetua. Esta condición a menudo está vinculada a niveles elevados de ansiedad, que pueden manifestarse en varios síntomas físicos. Estos incluyen bruxismo (zumbido de dientes) durante el sueño, dolores de cabeza frecuentes y problemas gastrointestinales como el síndrome del intestino irritable.
Las personas con un suelo pélvico hipertónico también pueden sufrir de dolor crónico de la espalda baja o de la cadera y encontrar consuelo en adoptar una postura rizada, que recuerda a la posición fetal. Los ciclos menstruales pueden volverse más dolorosos, y la actividad sexual podría ser incómoda o incluso dolorosa. La inserción de un tampón o una copa menstrual podría plantear desafíos. Subrayan señaló que estos síntomas pueden derivarse tanto de experiencias personales, como traumas pasados, incluida la agresión sexual, como de rasgos de personalidad inherentes, como una predisposición a la ansiedad. Incluso ciertas actividades atléticas, como el ballet o la equitación, pueden contribuir a esta condición.
Abordar las causas fundamentales, ya sean físicas, emocionales o psicológicas, es esencial junto con las técnicas de relajación muscular. Por el contrario, un suelo pélvico hipotónico implica músculos debilitados que luchan por proporcionar un apoyo adecuado a los órganos pélvicos. Esta condición se observa con frecuencia en mujeres que han sufrido partos difíciles, como los que involucran fórceps o extracción al vacío, o que han experimentado un daño tisular significativo. El exceso de peso corporal o las fluctuaciones sustanciales en el peso pueden exacerbar aún más el problema al ejercer una presión adicional sobre los músculos.
También hay un factor genético en juego, con estudios que indican que las mujeres caucásicas son más propensas a desarrollar prolapso del suelo pélvico en comparación con las mujeres de otras etnias. Identificar un suelo pélvico débil puede presentar varios signos. Los indicadores comunes incluyen incontinencia urinaria, como fugas durante la risa, la tos o el salto, y dificultad para controlar los movimientos intestinales. Algunas mujeres pueden notar que los tampones o las copas menstruales no se mantienen en su lugar, y la satisfacción sexual puede disminuir debido a la falta de compromiso muscular.
Una sensación de pesadez dentro del canal vaginal puede indicar que la vejiga o el útero comienzan a descender, incapaces de ser adecuadamente apoyados por los músculos debilitados. Subrayan enfatizó la importancia de reconocer estos síntomas temprano para buscar una intervención oportuna.
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