Un neurólogo español ha declarado que la prevención del deterioro cognitivo requiere un enfoque multifacético, destacando las limitaciones de los suplementos de omega-3 a pesar de su popularidad entre aquellos que buscan proteger la memoria. La declaración se produce en medio de nuevos hallazgos de ensayos clínicos dirigidos por la Universidad del Sur de California (USC), que muestran que altas dosis de DHA, un tipo de ácido graso omega-3, pueden aumentar los niveles en el tejido cerebral, aunque esto aún no se traduce en mejoras mensurables en la función de la memoria.
El estudio, publicado en una revista científica, encontró que la administración oral de suplementos de omega-3 aumenta significativamente los niveles de DHA en el cerebro, incluso entre las personas portadoras del gen APOE-e4, que está relacionado con un mayor riesgo de enfermedad de Alzheimer. El Dr. Alberto Rábano, neuropatólogo y director del banco de tejidos CIEN, señaló que estos resultados responden a algunas preguntas de larga data en el campo. Sin embargo, enfatizó que el estudio no encontró evidencia de que los niveles más altos de DHA conduzcan a mejores marcadores clínicos de cognición, como pruebas neuropsicológicas o resultados de neuroimagen.
Este resultado subraya un desafío clave en la traducción de la investigación nutricional en estrategias terapéuticas efectivas. Si bien el estudio confirma que la suplementación de omega-3 puede aumentar las concentraciones de DHA en el cerebro, no demuestra que esto se traduzca en beneficios cognitivos significativos. El Dr. Rábano advirtió que el tratamiento, en las condiciones del ensayo, no tuvo ningún efecto observable en los indicadores clínicos evaluados. Esto sugiere que, si bien los omega-3 pueden desempeñar un papel en el mantenimiento de la salud cerebral, es poco probable que sirvan como una solución independiente para prevenir el deterioro cognitivo. Los investigadores reconocieron varias limitaciones del estudio.
Los participantes eran predominantemente altamente educados, lo que podría influir en el rendimiento cognitivo y la interpretación de los resultados. Además, la pandemia interrumpió el reclutamiento y la retención, con casi el 38% de los voluntarios abandonando durante el período de 24 meses. Algunos expertos argumentan que este período de tiempo podría ser demasiado corto para detectar cambios estructurales en el cerebro, como variaciones en el volumen del hipocampo, especialmente en individuos que aún no han desarrollado demencia. Mirando hacia el futuro, es probable que el enfoque de la investigación futura se desplace hacia la identificación de subgrupos específicos que pueden beneficiarse más de la suplementación con omega-3.
Rábano sugirió que los enfoques de medicina de precisión, adaptando las intervenciones basadas en factores de riesgo individuales, podrían ayudar a determinar qué pacientes obtendrían el mayor beneficio. Señaló los estudios en curso de la Fundación CIEN en colaboración con grupos de investigación europeos como desarrollos prometedores en esta área. Para las personas que actualmente toman suplementos de omega-3 para apoyar la memoria, el consenso científico sigue siendo cauteloso. Aunque las dietas ricas en omega-3 son generalmente beneficiosas para la salud en general, no hay evidencia suficiente para confirmar que solo puedan prevenir el deterioro cognitivo.
A medida que el campo continúe evolucionando, se necesitarán más investigaciones para aclarar los roles potenciales de los omega-3 en la salud cerebral y para orientar estrategias de prevención más específicas y efectivas.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor