Donald Trump volvió a utilizar su plataforma en la Casa Blanca para cuestionar la integridad del sistema electoral estadounidense, acusando a China de haber obtenido ilegalmente datos de 220 millones de votantes y afirmando que los responsables de inteligencia han ocultado esta operación. Aunque los estudios oficiales concluyen que no hubo intervención extranjera en las elecciones, Trump ha insistido en que existen vulnerabilidades en los sistemas electorales, especialmente en estados democráticos como California, donde criticó el proceso de conteo. Además, ha utilizado un informe de la CIA sobre Venezuela para argumentar que las máquinas electorales pueden ser manipuladas digitalmente, aunque dicho informe no prueba que esto ocurra en los Estados Unidos.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo presenta las acusaciones de Trump contra China y los sistemas electorales como hechos, usando lenguaje cargado y enfocándose en la desconfianza hacia las instituciones democráticas.



