La doctora Romina Mitarotonda, investigadora del Instituto para el Desarrollo Tecnológico y la Productividad (Iudpt) de la Universidad de Buenos Aires y cofundadora de la startup Odycell, ha sido galardonada con el primer lugar en la última edición de Nano Impact, la principal competencia de Argentina en nanotecnología. El premio fue entregado por la Fundación Argentina para la Nanotecnología. También recibió un reconocimiento especial en el recientemente concluido Foro de Inversión de Córdoba. Su trabajo se centra en el desarrollo de modelos utilizando células humanas para evaluar nuevas tecnologías biomédicas antes de los ensayos clínicos.
Mitarotonda lidera un proyecto en Iudpt destinado a abordar un defecto crítico en la industria de la biotecnología: muchos tratamientos tienen éxito en el laboratorio pero fallan en etapas posteriores porque las pruebas tradicionales no pueden replicar las complejas interacciones entre las células, el sistema inmunológico y su entorno. "El objetivo es crear plataformas celulares complejas y reproducibles que nos permitan predecir con mayor precisión la eficacia de un tratamiento antes de entrar en ensayos clínicos, reduciendo los costos y el tiempo para las startups y las compañías farmacéuticas", enfatizó.
Graduada en Ciencias Biológicas y con un doctorado en Farmacia y Bioquímica, Matarotonda comenzó su carrera en el Instituto Nacional de Tecnología Agrícola (INTA) Instituto de Biotecnología. Profundizó sus estudios sobre cómo las nanopartículas interactúan con la sangre y el sistema inmunológico. También ha realizado períodos de investigación en el Instituto de Cáncer de Brasil, la Universidad Federal de Piauí y el Instituto Pasteur en Montevideo. Durante la pandemia, coordinó el Laboratorio de Virología Molecular en el Hospital Dubarry en Mercedes.
El reconocimiento dual valida tanto el desarrollo científico como el potencial del modelo de negocio de Odycell, la startup que cofundó con la bioingeniera Manuela Alanis. Su plataforma, llamada Ithaca, utiliza nanopartículas bioactivas programables para aprovechar las células inmunes del cuerpo como vehículos biológicos para administrar nanomedicina directamente a los tumores. Esta tecnología está diseñada para actuar simultáneamente en células malignas y el microambiente tumoral que promueve la resistencia a los tratamientos. Su enfoque inicial está en el cáncer de pulmón de células no pequeñas.
Combinamos la precisión del transporte biológico con una plataforma adaptable y fabricable, sin necesidad de extraer o modificar genéticamente las células de cada paciente individualmente", destacó Matarotonda. "Odycell ya ha obtenido el apoyo del fondo especializado CITES y de los inversores ángeles, acumulando 100.000 dólares en fondos iniciales. La compañía se está preparando para lanzar una ronda de pre-semilla destinada a seleccionar y validar su candidato terapéutico primario, fortalecer los derechos de propiedad intelectual y avanzar en las fases regulatorias para negociar licencias o desarrollos conjuntos con la industria biofarmacéutica.
La investigación de Mitarotonda se basa en su amplia experiencia en biotecnología e inmunología, centrándose en la creación de soluciones innovadoras que combinen el éxito del laboratorio con la aplicación en el mundo real. Su trabajo representa un paso significativo en la medicina personalizada y las terapias dirigidas para el tratamiento del cáncer. El reconocimiento de Nano Impact y el Foro de Inversión de Córdoba subraya el creciente interés en las aplicaciones de la nanotecnología en el campo médico. Destaca el potencial de combinar la ciencia de materiales avanzados con sistemas biológicos para desarrollar tratamientos más efectivos y eficientes para enfermedades como el cáncer.
El equipo de Mitarotonda continúa refinando su enfoque, con el objetivo de abordar los desafíos en la administración de medicamentos y mejorar los resultados para los pacientes que sufren de formas agresivas de cáncer. Sus esfuerzos reflejan una tendencia más amplia hacia la colaboración interdisciplinaria en innovación científica, reuniendo experiencia de biología, ingeniería y farmacología para abordar problemas de salud complejos. El éxito de Odycell y el reconocimiento del trabajo de Matarotonda señalan un futuro prometedor para la nanotecnología en la atención médica.
A medida que la startup avanza con sus planes de recaudación de fondos, tiene como objetivo establecerse como líder en el campo emergente de la nanomedicina, ofreciendo nuevos enfoques para tratar afecciones que antes eran difíciles de manejar.
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