El 10 de agosto de 2026, un poderoso terremoto sacudió Colombia, provocando destrucción generalizada y cobrando más de 111 vidas. Los temblores, sentidos en múltiples regiones, causaron daños significativos a edificios e infraestructura, con operaciones de rescate en curso. El presidente Abelardo de la Espriella declaró condiciones de emergencia después del desastre, enfatizando la gravedad de la situación. El epicentro del terremoto se localizó cerca de San José del Palmar en el departamento norteño de Choco, a aproximadamente 34 kilómetros de la ciudad de Cartago.
En la región central de Colombia, particularmente en los departamentos de Risaralda y Valle del Cauca, el impacto fue especialmente pronunciado. En la ciudad de Pereira, parte del departamento de Risaralda, al menos 40 personas perdieron la vida, mientras que otras dos murieron en las cercanías de Manizales. En el Valle del Cauca, donde se encuentra la ciudad de Cali, las autoridades confirmaron 27 muertes después de que varios edificios se derrumbaron.
En Manizales, el alcalde Jorge Eduardo Rojas señaló que numerosos edificios fueron dañados, algunos más allá de la reparación. Los servicios de emergencia han estado trabajando incansablemente para localizar a los sobrevivientes y proporcionar ayuda a las comunidades afectadas. Las autoridades instaron a los residentes a mantener la calma y seguir las instrucciones del personal de emergencia. La escala del desastre ha llevado a la acción del gobierno, con el recién elegido presidente de la Espriella convocando una reunión de emergencia para abordar la crisis.
El epicentro fue aproximadamente a 70 kilómetros al noroeste de la ciudad de Ende, a una profundidad de alrededor de 10 kilómetros debajo de la superficie. 9.5 millones de personas, lo que genera preocupaciones sobre posibles víctimas. Los informes iniciales de las autoridades indonesias indicaron al menos 38 muertes, con dos personas que sufrieron lesiones graves y otras 11 sufrieron lesiones leves. Los respondedores de emergencia continúan buscando entre los escombros posibles sobrevivientes. Aunque inicialmente se emitieron advertencias de tsunami, más tarde fueron rescindidas. Miles de personas fueron evacuadas de la región, y aproximadamente 2.000 fueron reubicadas a áreas más seguras.
Las evaluaciones de daños indican que numerosos edificios sufrieron daños estructurales considerables. Flores, parte de las 17,000 islas de Indonesia, se encuentra a lo largo del Anillo de Fuego del Pacífico, una zona reconocida mundialmente de terremotos frecuentes y erupciones volcánicas. La popularidad de la isla entre los turistas, particularmente como base para bucear y excursiones al Parque Nacional de Komodo, destaca su importancia a pesar de los riesgos asociados con su actividad geológica.
Si bien el terremoto no causó víctimas inmediatas, sirvió como un recordatorio del alcance global de los eventos sísmicos.
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