7 en la escala de Richter golpeó la costa de Indonesia la madrugada del sábado, según el Servicio Geológico de los Estados Unidos (USGS). m. m. GMT) frente a la isla de Flores, con su epicentro ubicado a unos 68 kilómetros al noroeste de la ciudad de Ende en la provincia de Nusa Tenggara Oriental. El terremoto se sintió a lo largo de las costas norte y sur de Flores y provocó órdenes de evacuación inmediata para los residentes que viven cerca de la costa. Según el USGS, el terremoto ocurrió a una profundidad de 10 kilómetros, lo que lo convierte en un evento poco profundo capaz de causar temblores más intensos en la superficie.
Al menos dos muertes fueron confirmadas, y miles de personas huyeron de sus hogares debido a una breve advertencia de tsunami emitida después del terremoto. 9 magnitud respectivamente, ambas centradas en la misma región. Funcionarios de la Agencia Nacional de Desastres de Indonesia (BNPB) instaron a las comunidades costeras en el norte de Flores y las áreas circundantes a evacuar inmediatamente. Se aconsejó a los residentes que se trasladaran al interior al menos dos kilómetros o buscaran terrenos más altos por encima de 10 metros de altura para evitar posibles tsunamis.
La isla de Flores, hogar de aproximadamente 2 millones de personas, se encuentra dentro del Anillo de Fuego del Pacífico, una zona conocida por terremotos frecuentes y erupciones volcánicas. Su capital, Ende, tiene una población de aproximadamente 90,000 y se encuentra en la costa sur, frente a la zona donde se originó el terremoto. Este posicionamiento significó que mientras el epicentro estaba en el norte, toda la isla enfrentaba riesgos potenciales del terremoto y la amenaza posterior de tsunami.
Ese desastre destacó la vulnerabilidad de las regiones costeras de Indonesia a la actividad sísmica y subrayó la importancia de la preparación y las medidas de respuesta rápida. El terremoto actual se suma a la larga historia del país de riesgo sísmico, particularmente en áreas propensas a cambios tectónicos a lo largo de las líneas de falla. Las autoridades han estado monitoreando la situación de cerca, con servicios de emergencia desplegados en las áreas afectadas para evaluar los daños y brindar asistencia a los residentes desplazados. Los equipos de búsqueda y rescate están trabajando junto a voluntarios locales para garantizar la seguridad de los que evacuaron.
Aunque no se han reportado fallas importantes en la infraestructura, los funcionarios siguen siendo cautelosos dado el potencial de nuevas réplicas y posibles deslizamientos de tierra en las regiones montañosas. Los residentes de Flores se han acostumbrado a vivir con la amenaza de terremotos, pero cada nuevo evento sirve como un recordatorio de la naturaleza impredecible de los peligros sísmicos. El gobierno indonesio continúa invirtiendo en sistemas de alerta temprana y campañas de educación pública destinadas a reducir el impacto de futuros desastres. A pesar de estos esfuerzos, el desafío sigue siendo inmenso, especialmente en áreas costeras densamente pobladas donde el riesgo de tsunamis está siempre presente.
El último terremoto ha puesto de nuevo el foco en la resiliencia de Indonesia frente a los desastres naturales. A medida que continúen las operaciones de recuperación, se hará hincapié en reforzar la preparación de la comunidad y garantizar que se apliquen efectivamente los protocolos de emergencia.
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