En Belgrado, Serbia, comenzaron el lunes las controvertidas ceremonias funerarias para el condenado criminal de guerra Ratko Mladić. Miles de personas se reunieron en la Iglesia de San Lucas para honrar a Mladić, quien murió a los 83 años mientras estaba encarcelado en el TPIY en La Haya. La UE criticó la "glorificación" de los criminales de guerra. Mladić fue declarado culpable de genocidio, crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad durante la Guerra de Bosnia y su sentencia fue confirmada en 2021. El presidente Vučić no asistió al entierro, citando una visita planeada por el presidente uzbeko Shavkat Mirziyoyev. El ministro de Justicia Nenad Vujić, ex miembro del partido ultranacionalista de Vojislav Šešelj, asistirá. Mladić está vinculado a la masacre de Srebrenica, en la que murieron alrededor de 8,000 hombres y niños musulmanes. La Iniciativa Juvenil por los Derechos Humanos de Belgrado informó sobre más de 250 imágenes de Mladić en graffiti, aunque una encuesta reciente en Serbia mostró que la mayoría de los jóvenes activistas no lo ven como un héroe que utiliza a Mladić para acusar al gobierno serbio de ser un héroe nacionalista.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca el evento como una conmemoración nacional apoyada por altos funcionarios como el presidente Vučić y el ministro de Justicia Vujić, a pesar de las críticas internacionales.





