El funeral de Ratko Mladic, un criminal de guerra convicto responsable de atrocidades durante la Guerra de Bosnia, tuvo lugar en Belgrado, Serbia, en medio de una controversia significativa. Miles asistieron a la ceremonia, donde Mladic fue honrado con honores militares a pesar de su condena por crímenes de guerra por el Tribunal Penal Internacional para la ex Yugoslavia. El evento atrajo críticas internacionales, particularmente de la Unión Europea, que condenó la "glorificación de los criminales de guerra" y lo llamó una violación de los valores europeos fundamentales. El presidente serbio Aleksandar Vucic no asistió al funeral, citando compromisos anteriores, mientras que diplomáticos rusos y funcionarios serbios estuvieron presentes. A pesar de su condena legal, Mladic sigue siendo una figura venerada entre muchos serbios, especialmente en la República Srpska.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo hace hincapié en la condena internacional del funeral, destaca la postura de la UE contra la glorificación de los criminales de guerra y cita a críticos como Andreas Schieder del SPÖ que critican el manejo de Serbia de su pasado.





