Ricardo Ffrench-Davis, uno de los economistas más destacados de Chile y una figura clave entre los llamados "Chicago Boys", ha criticado públicamente a la izquierda por descuidar el crecimiento económico mientras afirma que el crecimiento no equivale a recortes de impuestos. A los 90 años, Ffrench-Davis, quien recientemente publicó su libro Reformas económicas en Chile, describió esta entrevista como potencialmente su última declaración pública.
Ffrench-Davis, profesor emérito de la Universidad de Chile, habló desde su oficina en la Facultad de Economía y Negocios, que ha ocupado durante muchos años. Su nuevo libro ofrece un análisis histórico de las transformaciones económicas de Chile desde 1973 hasta 2024, destacando tanto los éxitos como los fracasos. Según él, la mayor sombra sobre la historia reciente de Chile fue durante la dictadura, que no logró un crecimiento económico sostenible.
A pesar de estos desafíos, Ffrench-Davis reconoció algunos desarrollos positivos, particularmente bajo el presidente Patricio Aylwin. Durante el gobierno de Aylwin, se hicieron esfuerzos para abordar los peligrosos desequilibrios económicos heredados del anterior gobierno militar. Las medidas incluyeron aumentar los impuestos, aumentar el gasto social y apoyar a las pequeñas y medianas empresas. Estas acciones ayudaron a reducir la brecha entre la economía de Chile y la de naciones desarrolladas como los Estados Unidos y los miembros del G7.
Señaló que bajo la administración de Aylwin, el gobierno logró regular los movimientos de capital financiero, aumentar las tasas de inversión y crear condiciones para una expansión económica más robusta. Esto contrastaba fuertemente con el período anterior del gobierno militar, donde los niveles de inversión se mantuvieron significativamente más bajos.
Un grupo de académicos de una universidad regional expresó su alarma por los cambios recientes en el programa de becas postdoctorales de Fondecyt. Advirtieron que la creación de áreas prioritarias que excluyen las ciencias sociales, las humanidades y las artes, junto con el requisito de residencia permanente para investigadores extranjeros, señala una tendencia preocupante hacia las prioridades neoliberales y la xenofobia. Estas medidas podrían socavar el ecosistema científico más amplio, que ya se ha enfrentado a una creciente inestabilidad debido a los recursos limitados y a las crecientes demandas de productividad.
Los académicos destacaron que a pesar de estos desafíos, Chile ha logrado un éxito notable en la producción científica, ocupando el puesto más alto en América Latina en términos de producción per cápita. La situación plantea preguntas sobre cómo mantener este progreso en medio de oportunidades cada vez más reducidas y una creciente presión sobre los investigadores para que se ajusten a objetivos económicos estrechos. La exclusión de ciertos campos de las prioridades de financiación refleja una preocupación más amplia sobre el papel del conocimiento en las sociedades democráticas.
Si bien los avances tecnológicos y los sectores económicos como la minería y la biotecnología reciben atención, comprender las razones detrás de los fracasos de las políticas, analizar la dinámica social y abordar la desigualdad siguen siendo aspectos críticos pero a menudo pasados por alto de la gobernanza. A medida que se desarrolla el debate sobre el futuro de la investigación científica en Chile, las voces de académicos e intelectuales como Ffrench-Davis continúan dando forma a las discusiones sobre el camino de la nación hacia adelante.
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