El 15 de julio de 2016, Turquía experimentó un intento fallido de golpe de estado marcado por acciones militares que incluían tanques que circulaban por las calles y ataques aéreos sobre las principales ciudades. El presidente Recep Tayyip Erdoğan pidió a los ciudadanos que resistieran el golpe, que finalmente fracasó. El gobierno turco culpó al movimiento Gülen, liderado por el clérigo Fethullah Gülen, que estaba en el exilio en los Estados Unidos en ese momento. Gülen fue una vez un aliado cercano de Erdoğan, pero su relación se deterioró. Después del fallido golpe, el gobierno purgó a miles de funcionarios vinculados al movimiento Gülen, etiquetó al grupo como terrorista e implementó decretos de emergencia que expandieron el poder presidencial. El evento se convirtió en una fiesta nacional, conmemorando a los muertos y simbolizando un cambio significativo en el panorama político de Turquía.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta un relato fáctico del golpe fallido y sus secuelas sin favorecer abiertamente a ningún lado político.Informa sobre las acciones del gobierno contra el movimiento Gülen, la purga de funcionarios y la expansión del poder ejecutivo, al tiempo que señala la negación de la participación de Gül.






