La guerra continúa sacudiendo a Irán y sus países vecinos, con niños cada vez más víctimas, entre los muertos y gravemente heridos, en lugares donde deberían sentirse más seguros: sus hogares, escuelas y comunidades. El 1 de agosto de 2026, ocurrió un trágico incidente en la isla de Keshm a lo largo de la costa sur de Irán, donde un niño de dos años murió junto a sus padres durante un ataque a un edificio residencial. Según los informes, otros dos niños resultaron heridos en el mismo asalto. Este incidente sirve como otro doloroso recordatorio de que los niños de toda la región continúan pagando el precio más alto.
En los últimos cinco meses, más de 4.000 niños han sido asesinados o heridos en seis países de la región, con más de 2.500 de ellos en Irán, donde 386 niños han sido asesinados y 2.117 heridos, según los informes. Los niños soportan la carga más pesada de los conflictos que no comenzaron y no pueden detener. UNICEF ha pedido a todas las partes involucradas en el conflicto que respeten sus obligaciones en virtud del derecho internacional humanitario. Los alto el fuego deben ser plenamente respetados e implementados. Todas las partes deben tomar todas las medidas posibles para detener inmediatamente la violencia y garantizar la protección de los niños dondequiera que se encuentren.
UNICEF Eslovenia está recaudando fondos para ayudar a los niños afectados por la crisis en el Medio Oriente y en otras partes del mundo. Las donaciones se pueden hacer a través de un mensaje de SMS enviado a 1919 con el texto ICEFUNICEF10, que contribuirá con 10 euros a la causa. En un contexto separado, las discusiones sobre el futuro potencial de ingresos de los niños y las perspectivas de empleo sugieren que los conocimientos o habilidades específicas podrían conducir al éxito financiero. El artículo probablemente explora las trayectorias educativas, el desarrollo profesional o los factores económicos que influyen en la capacidad de los jóvenes para asegurar empleos estables y lograr la estabilidad financiera.
Mientras tanto, en la ciudad costera de Primorske, agosto brinda una oportunidad para que los niños exploren el Parque Arqueológico Simonov Zaliv a través de cuatro talleres atractivos que comienzan a las 4 PM. La participación es gratuita pero requiere registro previo debido a lugares limitados. Las actividades incluyen explorar mosaicos romanos, crear sus propias piezas de mosaico, examinar joyas romanas, hacer anillos o colgantes, aprender sobre la cocina romana e incluso escribir como los romanos usando herramientas antiguas. El parque está abierto para visitas gratuitas los días laborables y los sábados de 5 PM a 8 PM. En Ucrania, las historias de los niños que viven en la guerra son igualmente desgarradoras.
Oleksandra Shehovcova, una joven de 17 años de Lugansk, casi se rompe contando su vida en su tierra natal en medio del conflicto. Su familia ha tenido que mudarse varias veces dentro del país cada vez que las condiciones se volvieron demasiado peligrosas. El peor momento llegó cuando se enteró de la muerte de su padre en la guerra. "A menudo canto con mi madre en el pasillo y escucho los cohetes cayendo. A veces aterrizan a solo 300 metros de nuestra casa, sacudiendo toda la casa. No podemos ir a la escuela muy a menudo, siempre estamos en el sótano. Para todos los niños que saben lo que es la guerra, es extremadamente difícil", dice.
Oleksandra es parte de un grupo de 50 niños y adolescentes ucranianos que han pasado el verano en Strunjan con la ayuda de la caridad eslovena y el Ministerio de Asuntos Exteriores. "No he visto el mar en más de cinco años, así que estas vacaciones significan mucho para mí", agrega. Sin embargo, incluso en Eslovenia, la guerra pesa mucho en su mente cada día. Su compañera de clase Sofia Sapoval comparte sentimientos similares. Cuando comenzó la guerra, sus padres cargaron a los cuatro niños en un automóvil y huyeron sin un destino claro. Lograron llegar a Alemania, pero permanecieron allí durante más de dos años como refugiados.
"Pensábamos que estaríamos allí una o dos semanas, pero terminamos viviendo con mi madre como refugiados durante dos años y medio. Ser refugiado en un país extranjero es duro. Cada mañana llamo a mis parientes en Ucrania para ver si están a salvo, y todos los días escucho las noticias. En 2024, regresamos a Ucrania, y mi madre se fue al ejército", explica. Solo en los últimos dos años Sofía ha podido asistir a la escuela regularmente en línea. "Es difícil no perder la esperanza y la fuerza de voluntad. Pero sé que la educación es importante para mi futuro, y necesito estudiar, incluso si no dormí mucho porque tuve que esconderme en refugios. Aquí en Strunjan, al menos podemos dormir mejor y reírnos un poco.
Todavía nos preocupamos por nuestras familias, pero podemos hablar de cómo nos sentimos, apoyarnos y encontrar consuelo el uno en el otro", concluye. Desde el comienzo de la guerra en 2022, el traslado temporal de niños y jóvenes ucranianos a Eslovenia se ha convertido en una ocurrencia regular. Implica a los hijos de los soldados de las líneas del frente, muchos de los cuales han perdido a sus padres o han perdido a otros. La caridad eslovena ha acogido a nueve grupos que suman más de 400 niños ucranianos a lo largo de los años. Estas estancias ofrecen un breve respiro de los sonidos de las sirenas, los bombardeos y la incertidumbre traída por la guerra, lo que permite a los niños ser simplemente niños de nuevo.
Esto presenta un desafío para los cuidadores y educadores, que se esfuerzan por proporcionar una sensación de normalidad y seguridad. Cuando los niños llegaron, los organizadores realizaron actividades de orientación y sugirieron que eligieran seudónimos, con muchos seleccionando los nombres de sus padres o unidades en las que sirvieron. Esto refleja el impacto de la guerra en las mentes de los niños. Oleg Babenko, miembro de la unidad de operaciones especiales de la Guardia Nacional de Ucrania que acompaña a los niños, señala que la mayoría de las lecciones se llevan a cabo de forma remota. Incluso en escuelas abiertas, los maestros deben escoltar a los estudiantes a refugios en caso de alarmas.
"Imagínese cómo se vería eso, con iluminación artificial y generadores", dice Babenko. Enfatiza la normalización de la guerra entre los niños, que han aprendido a reaccionar adecuadamente en función de las alertas de SMS. Si un misil está entrando, deben buscar refugio de inmediato; si se detecta un dron, tienen unos minutos adicionales. "Ningún niño debe estar expuesto a dicha información", agrega. Ve el valor de estas estancias en la formación de la próxima generación de ucranianos.
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