Más de cuatro años después de la invasión de Vladimir Putin, la guerra en Ucrania ha entrado en una fase crítica, marcada por los ataques intensificados de Rusia a la infraestructura civil y el aumento de los contraataques ucranianos contra las instalaciones logísticas y energéticas rusas. El conflicto se ha desplazado hacia una guerra de desgaste, con ambas partes enfrentando costos crecientes. Rusia utiliza el terrorismo estratégico para presionar a Ucrania, mientras que Kiev demuestra una creciente capacidad para atacar las áreas traseras rusas. Los aliados occidentales han evitado el apoyo militar decisivo para evitar la escalada, pero ahora se enfrentan a limitaciones en el mantenimiento de la defensa de Ucrania. Los analistas sugieren que los combates prolongados aumentan los costos para ambas partes y reducen las perspectivas de paz. Algunos argumentan que la situación actual ofrece una oportunidad para negociaciones serias, aunque las señales ambiguas occidentales pasadas, como las de Donald Trump, han retrasado inadvertidamente las concesiones a Rusia.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta una visión equilibrada del conflicto en curso, destacando las acciones y estrategias de Ucrania y Rusia sin favorecer abiertamente a un lado.



