El parlamento húngaro concedió al presidente Tamas Sulyok cinco días para firmar una enmienda constitucional aprobada por los legisladores. Después de este período, el parlamento habría iniciado un proceso de destitución. Sulyok firmó la enmienda el quinto día, terminando efectivamente su presidencia de inmediato. Sulyok declaró que no tenía otra opción que firmar, mientras que los expertos legales señalaron que el tribunal constitucional solo podía oponerse en base a formalidades, no al contenido. El primer ministro Peter Magyar confirmó la firma, llamando a Sulyok una "marioneta" del ex líder Viktor Orban. La enmienda tiene como objetivo desmantelar las estructuras de poder creadas bajo el liderazgo de Orban. Sulyok criticó la reforma como perjudicial para el estado de derecho de Hungría y advirtió de un precedente negativo.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la enmienda constitucional como un esfuerzo por desmantelar las estructuras autoritarias establecidas bajo Viktor Orban, alineándose con las críticas de izquierda al régimen de Orban.






