La policía surcoreana allanó la sede de Starbucks Korea por acusaciones de difamación derivadas de una polémica campaña de marketing llamada 'Día del Tanque'. Lanzada en mayo para conmemorar el Levantamiento de Gwangju de 1980, la campaña hizo referencia inadvertidamente a los tanques militares utilizados para reprimir las protestas, lo que provocó una reacción generalizada y un boicot masivo. Starbucks Korea retiró rápidamente la promoción, citando errores involuntarios, e inició una investigación interna. La compañía más tarde se disculpó, reconoció el impacto negativo en las ventas y despidió a su CEO. El incidente provocó tensiones políticas, con el presidente Lee Jae Myung condenando la campaña como irrespetuosa con las víctimas, mientras que los líderes de la oposición criticaron la respuesta del gobierno. Las tazas de Starbucks se convirtieron en símbolos en el discurso político de derecha, reflejando divisiones sociales más amplias sobre la memoria histórica.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la controversia como un insulto deliberado a las víctimas históricas, enfatizando la condena del gobierno y la crítica de la oposición al exceso de alcance gubernamental.




