Una fuerza policial surcoreana realizó redadas en las oficinas de Starbucks en Seúl después de acusaciones de que la polémica campaña publicitaria de la compañía trivializó el Levantamiento de Gwangju, una protesta pro-democracia de 1980 durante la cual 165 civiles fueron asesinados por las fuerzas militares. La campaña, lanzada el 18 de mayo, fue titulada 'Día del Tanque' y promovió tazas de gran capacidad, lo que provocó indignación por su insensibilidad percibida al trauma histórico. Grupos civiles y familias de víctimas presentaron una queja contra miembros del Grupo Shinsegae, que opera Starbucks Corea, alegando difamación de los fallecidos y sus familiares. La policía confirmó una investigación en curso pero no proporcionó más detalles. El caso involucra al presidente del grupo, Chung Yong-jin, y al ex ejecutivo Son Jung-hyun, quien renunció en medio de la controversia. Starbucks ya había emitido una disculpa pública y cerrado más de 2,000 tiendas en toda Asia para capacitar temporalmente al personal.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca la controversia en torno a la campaña de marketing de Starbucks como un intento deliberado de trivializar un evento histórico significativo y faltarle el respeto a las víctimas, lo que implica la indiferencia corporativa a la memoria nacional.



