La policía surcoreana allanó la sede de Starbucks Korea como parte de una investigación sobre una polémica campaña promocional vinculada al levantamiento de Gwangju de 1980. La campaña incluía 'tanques' y referencias al 'Día del Tanque', que atrajo comparaciones con la represión militar durante el levantamiento, donde al menos 165 civiles fueron asesinados. La promoción también parecía referirse a las negaciones del gobierno de torturar a un líder de protesta estudiantil hasta la muerte. Esto provocó protestas generalizadas y boicots en Corea del Sur, el tercer mercado más grande de la compañía. El presidente Lee Jae Myung condenó el incidente, y tanto el presidente del Grupo Shinsegae, Chung Yong-jin, como el CEO de Starbucks Korea, Son Jung-hyun, renunciaron después de emitir una disculpa pública. Starbucks realizó su propia investigación interna, pero no pudo obligar a los involucrados a proporcionar sus teléfonos a la policía, mientras continúa buscando evidencia de que los ejecutivos trivializaron intencionalmente el evento histórico.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta la controversia de manera objetiva, detallando la campaña promocional, la reacción del público y las posteriores renuncias sin favorecer abiertamente a ningún lado.



