Un matemático francés afirma haber descubierto una fórmula para describir el amor, según su nuevo libro publicado en francés e inglés. El profesor, Laurent Pujo-Menjouet, argumenta que las relaciones pueden modelarse utilizando ecuaciones diferenciales, ofreciendo ideas sobre si una relación durará o terminará. Su trabajo, titulado Amor! Valor! Ecuaciones! Matemáticas de la pareja, intenta simplificar las emociones humanas a través del modelado matemático. La ecuación de Pujo-Menjouet se centra en P't (), que representa la tasa de cambio de afecto con el tiempo.
Los eventos aleatorios positivos o negativos, como los avances profesionales, las dificultades financieras o la infidelidad, son capturados por g ((tk). R ((t) mide cómo los socios responden a estos eventos, acciones positivas como disculpas o gestos de afecto después de un evento negativo. Un umbral crítico, M, determina si los sentimientos caen por debajo de un punto en el que inevitablemente se desvanecen a cero, lo que lleva a la separación. Pujo-Menjouet cree que las matemáticas ya han demostrado su valor en física, química y biología, y ahora es el momento de aplicar herramientas similares a la psicología.
Rebecca Tyson, profesora de matemáticas en la Universidad de Columbia Británica en Canadá, reconoce el potencial de tales modelos en el prólogo del libro. Sin embargo, advierte que el comportamiento social humano es altamente complejo y es poco probable que sea capturado por completo por cualquier modelo matemático.
Mientras que la investigación psicológica hoy en día puede proporcionar mucha información sobre cómo la mayoría de las parejas mantienen su amor, señala que predecir con precisión las trayectorias de las relaciones individuales es imposible. Ninguna fórmula matemática logrará esto tampoco, afirma. Bodenmann ofrece un ejemplo: casi uno de cada cuatro divorcios ocurre a pesar de que la pareja está satisfecha con su relación. Esto sugiere que las separaciones están influenciadas por factores más allá del amor, incluidas las alternativas disponibles, los puntos de inflexión específicos o los eventos de la vida. Estas complejidades hacen que sea difícil predecir los resultados basados únicamente en la dinámica emocional.
Pauline Kleinschlömer, investigadora del Instituto Federal de Investigación de la Población (BiB) de Alemania, destaca el contexto más amplio de las relaciones. Señala que el matrimonio promedio dura 14 años antes de terminar en divorcio. Esta estadística subraya la naturaleza multifacética de las relaciones, que involucran más que solo conexiones emocionales. Factores como la estabilidad económica, el crecimiento personal y las presiones externas juegan un papel en la determinación de la longevidad de una asociación. El debate sobre si el amor se puede cuantificar continúa entre los expertos.
Argumentan que reducir el amor a números pasa por alto la profundidad y los matices de la experiencia humana. A medida que continúan las discusiones, el campo de la ciencia de las relaciones se enfrenta al desafío de equilibrar el análisis empírico con la complejidad inherente de las emociones humanas. Se espera que los investigadores exploren más a fondo las implicaciones de tales modelos, examinando cómo podrían complementar las teorías psicológicas existentes en lugar de reemplazarlas.
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