Un estudio ha revelado que los individuos portadores de material genético heredado de los neandertales pueden poseer un poco más de masa muscular en comparación con aquellos sin esa ascendencia. Este hallazgo proviene de la investigación que examina una variante específica del gen receptor de la hormona del crecimiento, que sugiere una influencia sutil en la composición corporal. Sin embargo, los investigadores enfatizan que este efecto es mínimo y en gran medida eclipsado por otros factores que influyen en el desarrollo muscular. El estudio se centró en un segmento particular de ADN heredado de los neandertales, específicamente una versión del gen receptor de la hormona del crecimiento. Los científicos analizaron cómo esta variación genética podría afectar la fisiología humana.
El equipo de investigación, dirigido por Philipp Kanis del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva en Leipzig y Hugo Zeberg del Instituto Karolinska en Suecia, realizó experimentos utilizando cultivos de células de ratón para observar el impacto de diferentes variantes de receptores en el crecimiento celular.
Las células con la variante neandertal mostraron un aumento del 39 por ciento en el recuento de células, principalmente debido a un cambio específico de aminoácidos en la posición 561. Esta alteración aumentó la tasa de crecimiento en un seis por ciento y mejoró la activación de la molécula de señalización STAT5 en un 22 por ciento. El segmento genético bajo investigación se remonta a aproximadamente 47,000 años y está presente en frecuencias variables entre las poblaciones de hoy. En el sur de Asia, alrededor del 20 por ciento de los individuos portan este marcador genético, mientras que en una muestra de Pakistán, la prevalencia fue del 24 por ciento. En el este de Asia, la cifra es del 15 por ciento.
El estudio también examinó las características físicas asociadas con la variante genética. Los investigadores observaron que los individuos portadores de la variante de receptor derivada de los neandertales tendían a tener una sección posterior más corta de la mandíbula inferior y raíces de dientes más cortas. Estos hallazgos sugieren posibles diferencias morfológicas vinculadas a la herencia genética de los neandertales.
El análisis tuvo como objetivo determinar si la presencia de la variante de receptor derivada de Neanderthal se correlacionó con diferencias observables en la masa muscular u otros rasgos físicos. Si bien el estudio identificó una asociación estadística, el tamaño del efecto permaneció pequeño, lo que indica que los factores ambientales y de estilo de vida juegan un papel dominante en la configuración del físico humano. El descubrimiento se suma a la creciente comprensión del legado genético dejado por los neandertales en los humanos modernos. Estudios anteriores han identificado varias regiones genéticas heredadas de los neandertales que influyen en la susceptibilidad a enfermedades como el COVID-19 severo, la percepción del dolor y los trastornos del tejido conectivo.
Esta nueva investigación destaca otro posible rasgo fisiológico influenciado por eventos de cruce ancestral. El momento del cruce entre los neandertales y los primeros humanos modernos se estima que ocurrió hace aproximadamente 47.000 años, basado en dos estudios independientes publicados en 2024.
Muchos segmentos genéticos heredados se han perdido con el tiempo, mientras que otros se han conservado y adaptado a través de procesos evolutivos. El estudio actual contribuye a los esfuerzos en curso para mapear las consecuencias funcionales de los intercambios genéticos antiguos, ofreciendo información sobre cómo los rasgos biológicos de nuestros antepasados continúan dando forma a la diversidad humana contemporánea.
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