El presidente José Antonio Kast ha introducido más reformas constitucionales en sus primeros cinco meses en el cargo que cualquier presidente anterior durante el mismo período, según informes de los medios chilenos. Su última iniciativa, que busca fortalecer el sistema de seguridad nacional y establecer un nuevo estado de excepción, marca el tercer gran cambio constitucional que ha impulsado a través del Congreso. Este esfuerzo ha generado una amplia resistencia a través de líneas políticas. Los cambios propuestos incluyen disposiciones para las pruebas de drogas como base para la terminación o incompatibilidad con los roles de servicio público, y la autorización de medidas de expulsión administrativa contra los inmigrantes indocumentados.
Estas propuestas fueron presentadas bajo la autoridad directa de Kast, lo que refleja el enfoque agresivo de su administración para la modificación constitucional. El gobierno ya ha insinuado una cuarta propuesta de este tipo destinada a elevar el umbral requerido para la reforma constitucional. Las comparaciones con las administraciones anteriores revelan el ritmo sin precedentes de Kast. Durante su mandato inicial, el presidente Patricio Aylwin introdujo solo una enmienda constitucional, centrada en la gobernanza local.
Incluso más tarde, bajo Lagos, la revisión constitucional más significativa ocurrió en 2005, aunque fue impulsada principalmente por iniciativas legislativas en lugar de acción ejecutiva. Michelle Bachelet, quien dirigió dos mandatos presidenciales, inició dos enmiendas constitucionales en sus primeros años, una relacionada con los sistemas electorales y otra relacionada con la calidad educativa. Sin embargo, ambas fueron retiradas o archivadas. En contraste, Kast ha logrado ver tres propuestas pasar por el Congreso, lo que demuestra una marcada diferencia en el impulso legislativo.
Sebastian Piñera, durante su primer mandato, introdujo dos enmiendas constitucionales, incluyendo una con respecto a los derechos de voto para los ciudadanos extranjeros y otra que adelantó las fechas de las elecciones. En su segundo mandato, sin embargo, Piñera solo logró una reforma importante, centrada en la igualdad de género. Gabriel Boric, mientras tanto, enfrentó desafíos debido al fallido proceso constituyente e introdujo solo una enmienda que prohibía la proliferación de retiros de fondos de jubilación. El récord de Kast supera incluso el de Bachelet y Boric, a pesar de que ninguno de ellos priorizó explícitamente la reforma constitucional en sus programas.
Mientras Bachelet y Boric encabezaron coaliciones de izquierda con el objetivo de reemplazar la constitución de 1980, Kast ha seguido un camino diferente, enfatizando la seguridad y el control de la inmigración. Al final de su segundo mandato, Bachelet firmó nueve enmiendas constitucionales, pero solo tres se convirtieron en ley. Una de ellas fue un llamado a una asamblea constituyente, que finalmente fue promulgada en 2020 después de ser reanimada por Piñera después de los disturbios sociales. El rápido impulso de Kast por los cambios constitucionales refleja un cambio estratégico en la política chilena, con implicaciones para el marco legal y las normas sociales del país.
A medida que su administración continúa avanzando en su agenda, el impacto de estas reformas probablemente dará forma a la futura estructura de gobierno de la nación.
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