Muchos abogados neozelandeses describen su trabajo como satisfactorio y profundamente estresante. Un estudio reciente revela que a pesar del costo emocional, la mayoría de los profesionales legales siguen comprometidos con sus carreras. Los hallazgos provienen de una encuesta y entrevistas completas realizadas con 379 abogados y 49 participantes adicionales en varios campos legales. La investigación, titulada Law in Distress, fue publicada por investigadores que trataron de comprender mejor el impacto psicológico de la profesión en los abogados. El estudio identifica altas tasas de angustia relacionada con el trabajo y trauma indirecto entre los abogados, que se derivan tanto de la naturaleza de su trabajo como de desafíos sistémicos más amplios.
Estos incluyen la exposición al trauma del cliente, las cargas de trabajo excesivas y las culturas del lugar de trabajo que normalizan el exceso de trabajo y desalientan la expresión emocional. Muchos encuestados describieron sentirse atrapados en una situación precaria, donde la empatía hacia el sufrimiento de los clientes entra en conflicto con las demandas de mantener el desapego profesional. Esta tensión a menudo conduce al agotamiento emocional y a una disminución de la capacidad de representar efectivamente a los clientes. Los profesionales legales también informaron haber experimentado angustia moral, un término utilizado para describir la angustia que surge cuando los individuos conocen la acción éticamente correcta pero se les impide tomarla debido a restricciones externas.
En el contexto del estudio, la angustia moral se manifestó de varias maneras. Los abogados frecuentemente citaron la frustración por las barreras sistémicas, como los procedimientos judiciales retrasados y el acceso limitado a la justicia, que obstaculizaban su capacidad para ayudar a los clientes de manera significativa. Un participante describió el aspecto más desafiante de su trabajo como presenciar "un dolor humano interminable" mientras se sentía impotente para intervenir. Las pesadas cargas de casos exacerbaron estos sentimientos, ya que la exposición repetitiva a luchas similares los dejó emocionalmente agotados. A pesar de estos desafíos, el estudio encontró que muchos abogados obtienen una profunda satisfacción de su trabajo.
Ayudar a los clientes a navegar en circunstancias difíciles o lograr resultados favorables se destacó como una de las partes más gratificantes de sus carreras. Este sentido de propósito y realización desempeñó un papel crucial en el mantenimiento de su compromiso con la profesión. Sin embargo, los investigadores advierten que esta dedicación no debe usarse para excusar los entornos de trabajo poco solidarios, las culturas tóxicas en el lugar de trabajo o los fracasos sistémicos que contribuyen a su angustia. Para abordar estos problemas, el informe sugiere que las soluciones deben ser multifacéticas, que implican cambios en múltiples niveles, desde la educación legal hasta las políticas y prácticas de liderazgo en el lugar de trabajo.
Algunas instituciones ya han comenzado a implementar medidas destinadas a mejorar el bienestar. Por ejemplo, la Escuela de Derecho de la Universidad de Tecnología de Auckland introdujo un curso electivo centrado en la práctica legal informada sobre el trauma. Esta iniciativa equipa a los estudiantes con herramientas para reconocer y responder al trauma, fomentando un enfoque más compasivo y sostenible del trabajo legal. Otras estrategias potenciales incluyen promover discusiones abiertas sobre salud mental, alentar redes de apoyo entre pares y revisar las expectativas de carga de trabajo para reducir el agotamiento. Las organizaciones legales y las asociaciones de abogados podrían desempeñar un papel clave en la promoción de reformas políticas que prioricen el bienestar de los profesionales.
Al abordar tanto las causas personales como las estructurales de la angustia, la profesión legal puede convertirse en un entorno más saludable y de mayor apoyo para sus miembros. A medida que el sector legal continúe lidiando con estos complejos desafíos, el diálogo y la colaboración continuos serán esenciales. Los hallazgos subrayan la necesidad de un enfoque holístico que reconozca el trabajo emocional inherente al trabajo legal al tiempo que proporciona recursos tangibles para mantener la salud mental y la resiliencia de los profesionales legales. El camino a seguir requiere no solo esfuerzos individuales, sino también un cambio institucional para garantizar que las recompensas de la profesión coincidan con el apoyo necesario para mantenerla.
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