Poetas, ensayistas y profesores universitarios rindieron homenaje a Vicente Quirarte, un reconocido escritor y académico fallecido en la Ciudad de México a la edad de 72 años. Amigos, familiares, colegas y figuras culturales se reunieron en la funeraria J. García López Pedregal el lunes por la tarde para honrar su vida y legado. El evento fue marcado por una guardia de honor solemne liderada por Leonardo Lomelí Vanegas, rector de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), y miembros de la Academia Mexicana de la Lengua. Estas personas se mantuvieron en silencio ante el ataúd de Quirarte, reflexionando sobre sus contribuciones a la literatura y la academia.
Lomelí habló con los periodistas, enfatizando que la muerte de Quirarte representa más que la pérdida de un gran erudito. Lo describió como alguien que unió los campos de las letras y la historia, y que jugó un papel crucial dentro del sistema universitario. Como director del Instituto de Investigación Bibliográfica y miembro de la Junta de Gobierno de la UNAM, Quirarte estaba profundamente comprometido con su institución.
Según Xavier, los efectos personales de Quirarte, incluida la ropa y los accesorios para su funeral, se organizaron meticulosamente. Sus cenizas se colocarán en una iglesia ubicada en el corazón de la Ciudad de México, y su biblioteca se donará a la Academia Mexicana de la Lengua. Gonzalo Celorio, director de la Academia Mexicana de la Lengua, compartió información sobre los esfuerzos literarios en curso de Quirarte.
Este libro, considerado la primera novela del siglo XX, había sido alterado en España para adaptarse a las normas lingüísticas españolas. Quirarte tenía como objetivo restaurar la versión mexicana original, preservando sus características únicas. Celorio enfatizó que este proyecto era de inmensa importancia para la historia literaria mexicana y expresó su esperanza de que la academia pudiera completarlo en memoria de Quirarte. La ceremonia funeraria contó con numerosos arreglos florales de instituciones como El Colegio Nacional, la Junta de Gobierno de la UNAM, la Facultad de Filosofía y Letras y la Academia Mexicana de la Lengua.
Entre los presentes se encontraban figuras notables como Coral Bracho, Eduardo Langagne, Socorro Venegas, Fernando Fernández y Jorge Comensal. Quirarte nació en la Ciudad de México el 19 de julio de 1954 y pasó gran parte de su vida inmerso en el estudio y la práctica de la literatura.
A lo largo de su carrera, equilibró sus roles como profesor e investigador con sus esfuerzos creativos, produciendo más de 60 libros que abarcan poesía, ensayos y obras dramáticas. Sus logros literarios incluyen recibir prestigiosos premios como el Premio Nacional de Poesía Joven Francisco González León, el Premio Nacional de Ensayo José Revueltas, el Premio Xavier Villaurrutia y el Premio Iberoamericano de Poesía Ramón López Velarde.
Sus obras a menudo exploraban temas relacionados con la Ciudad de México, la tradición de los vampiros y la literatura gótica, inspirándose en autores como Oscar Wilde y Herman Melville. Además de sus logros literarios, Quirarte ocupó varios cargos administrativos dentro de la UNAM, incluido el de director de Publicaciones y jefe del Instituto de Investigación Bibliográfica. También enseñó en varias universidades, tanto en México como en el extranjero, incluida la Universidad Hebrea de Jerusalén y la Universidad de Sevilla. Sus proyectos recientes incluyeron la edición de ediciones facsímil de Santa de Federico Gamboa y Memorias de mis tiempos de Guillermo Prieto para la Academia Mexicana de Lenguaje.
Amigos y colegas han expresado una profunda tristeza por el fallecimiento de Quirarte. Gonzalo Celorio lo describió como un creador altamente productivo cuya obra abarcó múltiples géneros. Destacó el doble compromiso de Quirarte con la creación literaria y el servicio institucional, señalando su impacto tanto en el mundo académico como en el panorama literario más amplio. Otros escritores, como Roberto Abad y Martín Solares, elogiaron la generosidad y la visión imaginativa de Quirarte, particularmente su exploración de entornos urbanos y elementos fantásticos en su obra. La muerte de Quirarte ha dejado un profundo vacío en la escena literaria mexicana. Sin embargo, su extenso cuerpo de trabajo continúa inspirando a las generaciones futuras.
Instituciones como la Academia Mexicana de la Lengua y El Colegio Nacional se han comprometido a llevar adelante su legado a través del continuo reconocimiento y promoción de sus contribuciones a la literatura y la erudición.
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