Cuba ha experimentado otro apagón a nivel nacional, marcando el tercer incidente de este tipo en solo seis meses, exacerbando una crisis energética ya severa. El país enfrenta una escasez continua de alimentos, agua y medicamentos, agravada por las sanciones impuestas por Estados Unidos bajo el presidente Donald Trump, que han restringido las importaciones de petróleo. La envejecida infraestructura de energía de Cuba lucha por satisfacer la demanda, con los residentes de La Habana recibiendo electricidad solo de tres a cuatro horas diarias. A pesar de los esfuerzos por invertir en energía solar, estos proyectos actualmente contribuyen con menos del diez por ciento de la producción total de electricidad, insuficiente para estabilizar el suministro. La situación destaca los desafíos cada vez mayores para la población cubana.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta información objetiva sobre la crisis energética de Cuba, incluyendo el impacto de las sanciones estadounidenses y el estado de la infraestructura, sin favorecer abiertamente ninguna perspectiva política.




