El gobierno cubano atribuye la crisis energética a la presión estadounidense, que ha empeorado los servicios esenciales como la salud y la educación. Los apagones recientes se han vuelto más frecuentes, con al menos dos ocurriendo en marzo. El presidente Miguel Díaz-Canel criticó a los Estados Unidos por intentar provocar disturbios a través de dificultades económicas. Mientras tanto, Cuba implementó reformas económicas para abrir su economía, aunque los Estados Unidos las desestimaron como insuficientes. Las discusiones diplomáticas entre ambas naciones continúan, con acusaciones mutuas de espionaje e interferencia.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo hace hincapié en el impacto de las políticas estadounidenses en la situación energética y económica de Cuba, retratando a los EE.UU. como el antagonista responsable de la crisis.




