Cuba experimentó un gran apagón a nivel nacional el 7 de julio, marcando el tercer evento de este tipo en seis meses y el octavo desde finales de 2024. El corte, que dejó a aproximadamente 10 millones de personas sin electricidad, siguió a un prolongado bloqueo de combustible liderado por Estados Unidos que ha limitado severamente la capacidad de Cuba para operar su envejecida infraestructura de energía.
Lectura del sesgo (Progresista): El artículo enmarca el apagón como una consecuencia directa de las sanciones estadounidenses, enfatizando el impacto del bloqueo de combustible en la infraestructura energética de Cuba.




