China es uno de los primeros países en promulgar una nueva ley de "unidad étnica", que promueve el idioma mandarín como servicio en todos los 56 grupos étnicos. Tibet es una región especialmente sensible, donde el problema de la pertenencia al líder espiritual tibetano Dalaj Lama, que vive en el extranjero, es evidente. Los tibetanos, como Kalsang Lhamo, ahora tienen escritos tibetanos, que anteriormente eran inadmisibles en la escuela bajo el sistema educativo chino. La ley prohíbe que las divisiones entre los grupos étnicos protejan a las familias políticamente integradas de la nación nacional unida.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta tanto la perspectiva del gobierno chino sobre la promoción de la unidad nacional a través del mandarín como las preocupaciones de los activistas y académicos tibetanos con respecto a la erosión cultural y la supresión lingüística.




