Nuevos datos revelan que la tasa de "exclusión interna", una medida disciplinaria en la que los estudiantes son temporalmente retirados de las clases pero permanecen en las instalaciones escolares, en las escuelas secundarias de Inglaterra casi se ha triplicado en tres años. De 5% en el año académico 2022/23 a 13% en 2025/26, la práctica ha visto un aumento del 160%. Los estudiantes desfavorecidos se ven afectados de manera desproporcionada, con un 22% que experimentan exclusión interna en comparación con el 10% de los compañeros no desfavorecidos. Los estudiantes con necesidades educativas especiales y discapacidades (SEND) también muestran tasas más altas, en un 18%. Los críticos argumentan que la práctica puede dañar la salud mental y el aprendizaje, mientras que los partidarios afirman que ayuda a administrar el comportamiento. Los datos proporcionados por Arbor, un sistema utilizado por 13,000 escuelas, no son completamente integrales, ya que excluye a algunas escuelas. El aumento contrasta con una disminución en las suspensiones y exclusiones formales informadas por el Departamento de Educación.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta ambas perspectivas sobre las exclusiones internas, los críticos destacan los posibles impactos negativos y los partidarios enfatizan la gestión del comportamiento, sin favorecer abiertamente a ninguno de los lados.





