Un pescador croata cerca de la isla de Žirje en el mar Adriático se encontró con una manta grande durante un viaje de pesca de atún, describiendo el esfuerzo para liberar a la criatura como durando casi una hora y media. El incidente ocurrió frente a la costa de Žirje, cerca de Šibenik, donde los pescadores locales han informado de haber encontrado más mantas de lo habitual este año. Según el pescador, la manta era excepcionalmente grande y requería un manejo cuidadoso para garantizar su regreso seguro al mar. El animal, identificado como una especie protegida, fue liberado ileso después de ser liberado de la red de pesca.
El encuentro tuvo lugar en el barco pesquero Bakul, operado por la tripulación de Anton Roca, quien describió la lucha con la manta como intensa pero finalmente exitosa. Roca señaló que la manta se había enredado en el equipo de pesca en los últimos 20 días, destacando la mayor frecuencia de tales encuentros en esta parte del Adriático. Enfatizó la necesidad de precaución y paciencia para evitar dañar la vida marina al tratar de desenredarlos. Los informes de los medios locales indican que este no es un evento aislado. A principios de la semana, se registró un avistamiento similar cerca de Pula, donde los nadadores observaron una manta y capturaron imágenes del encuentro.
Estos incidentes sugieren una tendencia creciente entre los pescadores y buzos de la región, que están cada vez más en contacto con estas grandes criaturas marinas. La manta ray, conocida científicamente como Mobula mobular, puede crecer hasta siete metros de ancho y pesar más de dos toneladas. A pesar de su tamaño, representan una pequeña amenaza para los humanos, alimentándose principalmente de plancton. La presencia de mantarrayas en el Adriático se ha documentado durante muchos años, pero esta temporada parece traer un número inusual de avistamientos. Los pescadores en Croacia han notado un aumento en los encuentros, que algunos atribuyen a cambios en las corrientes oceánicas o cambios en los patrones migratorios de estos animales.
Los expertos en medio ambiente sugieren que las temperaturas más cálidas del agua podrían influir en la distribución de las especies marinas, lo que podría conducir a interacciones más frecuentes entre los humanos y la vida silvestre. El relato de Anton Roca ofrece una idea de los desafíos que enfrentan los pescadores que se enfrentan a enredos accidentales. Explicó que liberar a la manta requería esfuerzos coordinados de su equipo para evitar lesiones tanto al animal como a ellos mismos. El proceso implicaba cortar cuidadosamente las líneas de pesca mientras se aseguraba de que la manta permaneciera tranquila e ilesa.
Las autoridades de Croacia continúan monitoreando la situación, enfatizando la necesidad de prácticas pesqueras responsables y educación pública sobre la conservación marina. Grupos ambientales locales abogan por regulaciones más estrictas para minimizar el impacto humano en especies vulnerables.
A medida que aumenten los avistamientos de mantarrayas, la colaboración continua entre las comunidades pesqueras, los científicos y las organizaciones ambientales será esencial para abordar los desafíos planteados por las interacciones entre humanos y vida silvestre en el mar Adriático.
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