Los pescadores de la isla croata de Žirje han capturado una manta grande, apodada el diablo de mar, durante una expedición de pesca de atún. El incidente ocurrió el 17 de agosto de 2026, cerca de Šibenik, en el Mar Adriático. Según informes de los medios locales, este fue el segundo encuentro con una manta en un corto período, destacando un aumento inusual en los avistamientos entre los pescadores de la región. La manta, identificada como una especie conocida localmente como el diablo de mar, puede crecer hasta un ancho de siete metros y pesar más de dos toneladas. Es una de las rayas más grandes del mundo, pero representa poca amenaza para los humanos debido a su dieta que consiste principalmente en plancton.
Anton Roca, un pescador que participó en la captura, confirmó que su tripulación logró capturar la manta usando una técnica especializada que requería un esfuerzo y precaución considerables. Pasaron más de una hora y media extrayendo cuidadosamente al animal del agua, asegurándose de que permaneciera ileso. Una vez en el océano, la manta fue liberada sin lesiones.
Roca enfatizó la importancia de manejar tales criaturas con cuidado, dado su estatus protegido bajo las leyes de conservación. Se han reportado encuentros similares en áreas cercanas, incluida la ciudad de Pula, donde se observó otra manta ray a principios de la semana. Un nadador capturó imágenes del avistamiento, que desde entonces ha circulado en línea. Estos incidentes sugieren un posible cambio en los patrones migratorios o una mayor densidad de población de mantarrayas en la región, aunque los expertos siguen siendo cautelosos al sacar conclusiones definitivas.
A pesar de su imponente apariencia, desempeñan un papel crucial en el mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas marinos mediante el control de las poblaciones de plancton. Las organizaciones ambientales han expresado interés en estos hallazgos, sugiriendo que el aumento de los avistamientos podría indicar cambios ecológicos más amplios. Si bien no se han reportado amenazas inmediatas para las pesquerías locales o las comunidades costeras, se recomienda un monitoreo continuo para comprender mejor las implicaciones de estos desarrollos.
A medida que se disponga de más datos, los científicos esperan determinar si esta tendencia representa una anomalía temporal o parte de un patrón más amplio que influye en la biodiversidad marina en el Adriático.
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