En 2022, tanto Minneapolis como St. Paul, Minnesota, implementaron políticas de control de alquileres dirigidas a frenar el "gananciaje desleal" de los propietarios. Sin embargo, la política en St. Paul condujo a resultados negativos significativos, incluida una caída del 60% en los nuevos permisos de construcción en comparación con Minneapolis, que tenía políticas similares pero las abordó con más cautela. El economista Salim Furth señaló que los estrictos controles de alquiler desalientan la inversión y la construcción, ya que dificultan a los propietarios mantener la rentabilidad.
Lectura del sesgo (Conservador): El artículo enmarca el control de alquileres como económicamente dañino y políticamente equivocado, enfatizando las consecuencias negativas de las regulaciones estrictas sobre la oferta de vivienda y el comportamiento de los desarrolladores.





