Guinea-Bissau celebró un referéndum aprobando una enmienda constitucional que amplía los poderes presidenciales, incluida la capacidad de nombrar y destituir al primer ministro y al gabinete, crear o abolir ministerios y disolver el parlamento bajo condiciones específicas. La Comisión Electoral Nacional informó que el 70% de los votantes apoyaron los cambios, con una participación de casi el 60%. Sin embargo, la medida fue criticada por el principal partido de oposición, PAIGC, y grupos de la sociedad civil, que afirman que socava la transición democrática del país después de un golpe militar en noviembre de 2023. El referéndum se llevó a cabo antes de las elecciones generales programadas para diciembre, que tienen como objetivo restaurar el gobierno civil. Los críticos argumentan que los cambios podrían permitir que el liderazgo militar actual consolide el poder antes de las elecciones, haciéndose eco de las preocupaciones sobre los recientes golpes regionales.
Lectura del sesgo (Centro): El artículo presenta tanto la justificación del gobierno para los cambios constitucionales, destinados a estabilizar las instituciones antes de las elecciones, como la crítica de la oposición de que estos cambios amenazan la transición democrática.





