Los votantes de Guinea-Bissau acudieron a las urnas el domingo en un referéndum destinado a ampliar los poderes presidenciales, marcando un momento crucial en la transición política en curso de la nación de África Occidental. La votación, que pregunta a los ciudadanos si apoyan la adopción de una nueva constitución, es parte de los esfuerzos del gobierno liderado por los militares para consolidar la autoridad antes de las elecciones generales previstas en diciembre. Esta medida se produce menos de 10 meses después de que el ejército tomara el control en un golpe que derrocó a la administración anterior y suspendió los procesos democráticos.
Las medidas de seguridad fueron aumentadas en toda la capital, con miembros de la guardia nacional y la policía desplegados en lugares clave para garantizar el orden. La votación concluye a las 17:00 GMT, con resultados preliminares que se espera que se publiquen el martes. El referéndum representa un paso crítico hacia la restauración de la gobernanza civil, aunque las tensiones siguen siendo altas en medio de preocupaciones por las libertades civiles restringidas y la represión política. La enmienda constitucional propuesta cambiaría Guinea-Bissau de un sistema parlamentario a un sistema presidencial, otorgando al presidente una autoridad más amplia para nombrar y destituir a los funcionarios, disolver el parlamento y administrar directamente el poder ejecutivo.
Este cambio tiene como objetivo racionalizar la gobernanza y reducir la influencia de las políticas de coalición, que históricamente han contribuido a la inestabilidad. Bajo el nuevo marco, el presidente tendría un mayor control sobre el gobierno, lo que podría reducir la necesidad de complejos acuerdos de reparto de poder que han plagado al país. Los partidarios de la reforma argumentan que la nueva constitución traerá la estabilidad necesaria a una nación que ha soportado frecuentes trastornos.
De manera similar, Braima Seidy, una veterana de 76 años de la lucha por la independencia del país, expresó su confianza en que el nuevo sistema podría ayudar a restaurar la paz y el orden. Sin embargo, la oposición ha criticado fuertemente el referéndum, instando a los votantes a boicotear el proceso. Acusan al régimen militar de socavar los principios democráticos y restringir la libertad de expresión. El entorno político sigue siendo volátil, con temores de que el referéndum pueda afianzar aún más las prácticas autoritarias en lugar de allanar el camino para una renovación democrática genuina. La junta actual, que tomó el poder en noviembre de 2023, ya ha implementado varias reformas destinadas a centralizar el control.
El gobierno de Guinea-Bissau se convirtió en una república democrática y democrática, con un presidente de transición, el general Horta NTam, a quien se le prohíbe buscar un cargo electo bajo la carta de transición. La toma de posesión militar siguió a la expulsión del ex presidente Umaro Sissoco Embalo, cuyo gobierno estaba desestabilizado por conflictos internos y acusaciones de intentar un golpe de Estado. Embalo había disuelto previamente la legislatura controlada por la oposición y gobernado por decreto hasta su eliminación por las fuerzas armadas.
Su situación actual refleja las tendencias observadas en otros estados africanos, como Zimbabue y Chad, donde las enmiendas constitucionales se han utilizado para ampliar el poder ejecutivo y alterar las reglas electorales. Estos cambios a menudo reflejan un patrón más amplio de consolidación de la autoridad en tiempos de crisis, planteando preguntas sobre la sostenibilidad de las instituciones democráticas en la región. A medida que se desarrolla el referéndum, el resultado probablemente moldeará la trayectoria del futuro político de Guinea-Bissau.
Las próximas semanas serán cruciales para determinar cómo el gobierno liderado por los militares navegará los desafíos de la transición de regreso al gobierno civil.
★
Mantengamos las noticias honestas.
ObjectiveNews se financia con los lectores y no tiene anuncios: te mostramos el sesgo en lugar de ocultarlo. Apoya el periodismo independiente por 4 €/mes.
Hazte suscriptor