Un nuevo estudio israelí sugiere que centrarse en el dolor en lugar de distraerse de él puede acelerar la recuperación de la inflamación, según una investigación publicada en Nature Human Behavior. Los hallazgos desafían la sabiduría convencional y ofrecen perspectivas potenciales para manejar las condiciones inflamatorias crónicas a través de técnicas cognitivas. El estudio, realizado por investigadores de la Universidad Bar-Ilan, involucró a 57 participantes de 20 a 45 años. Fueron sometidos a un método controlado de inducción de inflamación aguda conocido como una prueba de punción cutánea de histamina, similar a una prueba de alergia. Esto causó signos visibles inmediatos de inflamación, enrojecimiento y una protuberancia levantada en los brazos de los participantes.
La inflamación generalmente disminuía en 20 a 30 minutos. Los participantes se dividieron en dos grupos: uno recibió instrucciones de centrar su atención en las sensaciones en el área inflamada, mientras que el otro vio videos para distraerse de la incomodidad. Los investigadores monitorearon a ambos grupos utilizando herramientas estándar como reglas para medir la hinchazón y el enrojecimiento, junto con el seguimiento de indicadores fisiológicos como la frecuencia cardíaca, la temperatura de la piel, el pulso y la frecuencia respiratoria. Los resultados mostraron que casi el 90 por ciento de las personas que prestaron mucha atención a sus áreas inflamadas mostraron síntomas significativamente reducidos en comparación con las que permanecieron distraídas.
Los resultados sugieren que la atención dirigida puede influir en la capacidad del cuerpo para manejar la inflamación en tiempo real. El Dr. Liron Rozenkrantz, profesor asistente de la Facultad de Medicina Azrieli de la Universidad de Bar-Ilan, describió el descubrimiento como el efecto más sorprendente que había encontrado en sus 20 años de carrera estudiando el comportamiento humano.
Rozenkrantz señaló que la investigación se basa en el concepto del efecto placebo, donde la creencia en la efectividad del tratamiento puede conducir a mejoras reales en los resultados de salud. Sin embargo, este estudio explora cómo la participación activa con la percepción del dolor podría mejorar los mecanismos de curación más allá de la mera sugestión psicológica. El Dr. Nofar Mizrachi, quien dirigió la investigación junto con el Prof. Menachem Rottem del Centro Médico Emek en Afula, explicó que el equipo tenía como objetivo investigar si dirigir el enfoque mental hacia una lesión podría influir en su proceso de curación.
Este estudio desafía esa visión al demostrar diferencias medibles en los niveles de inflamación basadas en el enfoque de atención de los participantes. Las implicaciones de estos hallazgos se extienden más allá de la comprensión teórica. Los investigadores creen que el entrenamiento de atención dirigida podría complementar los tratamientos médicos existentes para enfermedades inflamatorias crónicas y enfermedades autoinmunes. Al aprender a concentrarse en sensaciones corporales específicas, los pacientes podrían potencialmente mejorar las capacidades de curación natural de sus cuerpos. La metodología utilizada en el estudio aseguró la consistencia en todos los participantes.
Se siguieron procedimientos estandarizados para inducir la inflamación, y se dieron instrucciones claras con respecto al enfoque o distracción de la atención. El monitoreo continuo permitió a los investigadores capturar datos detallados sobre experiencias subjetivas y cambios fisiológicos objetivos durante el período de observación de 20 minutos. A medida que la comunidad científica digiere estos resultados, es probable que se exploren más estudios sobre cómo se pueden aplicar estas estrategias cognitivas en entornos clínicos. Los investigadores están interesados en comprender las vías neuronales subyacentes que vinculan la atención a la regulación de la inflamación. El trabajo futuro también puede examinar los efectos a largo plazo y la aplicabilidad a condiciones médicas más complejas.
El estudio subraya la intrincada relación entre la mente y el cuerpo, lo que sugiere que el compromiso cognitivo con las sensaciones físicas puede desempeñar un papel en los procesos de curación que anteriormente se pensaba que eran puramente biológicos. A medida que se desarrolla más investigación, el potencial para integrar técnicas de enfoque mental en prácticas terapéuticas continúa creciendo.
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