Más de 600 asistencias médicas se registraron entre los migrantes en Ceuta en 48 horas, lo que provocó una acción urgente del Ministerio de Salud de España para coordinar la distribución de vacunas con las autoridades regionales. La situación ha intensificado las preocupaciones sobre los riesgos para la salud pública relacionados con la gran afluencia de inmigrantes indocumentados en el enclave español, que limita con Marruecos. El aumento de los casos médicos se produce en medio de informes de un número significativo de personas que ingresan a Ceuta, principalmente a través de cruces informales cerca de la frontera. Según cifras oficiales, se han documentado más de 70,000 llegadas no autorizadas desde finales de julio.
Este flujo sin precedentes ha abrumado la infraestructura local, incluidos los servicios de atención médica, lo que ha llevado a una mayor presión sobre las instalaciones de atención de emergencia. Los funcionarios de salud han confirmado la presencia de enfermedades contagiosas como la sarna, la tuberculosis y las infecciones gastrointestinales, junto con casos aislados de varicela. Estas condiciones han generado alarmas sobre posibles brotes, particularmente dada la naturaleza transitoria de muchos migrantes que carecen de vivienda estable o acceso a atención médica regular.
En una entrevista con Europa Press, Feijóo citó discusiones con representantes del Colegio de Médicos y el Colegio de Enfermeras en Ceuta, quienes le informaron de la gravedad de la situación. Destacaron la propagación de enfermedades infecciosas, enfatizando que el riesgo planteado por miles de individuos que se mueven libremente por la ciudad, muchos sin refugio o higiene básica, podría conducir a un contagio generalizado.
Feijóo criticó el retraso en la intervención de la Ministra de Salud Mónica García, acusándola de tomar 17 días para visitar Ceuta a pesar de tener acceso a datos epidemiológicos que indican la amenaza. Argumentó que una ausencia tan prolongada era inaceptable, especialmente en un momento en que la región enfrenta mayores desafíos de salud. Sus comentarios reflejan la creciente frustración entre los opositores políticos con respecto al manejo de la crisis migratoria por parte del gobierno, que consideran tanto un problema humanitario como de seguridad.
Para abordar las preocupaciones de salud inmediatas, el Ministerio de Salud ha convocado una teleconferencia urgente con las autoridades regionales el lunes 24 de agosto para discutir el despliegue rápido de las vacunas. La reunión tiene como objetivo activar los mecanismos de solidaridad para la distribución de vacunas, priorizando la inmunización contra enfermedades como el sarampión, la varicela, la poliomielitis, el tétanos y la difteria. Esta iniciativa refleja los esfuerzos para mitigar la propagación de enfermedades prevenibles al tiempo que garantiza que las poblaciones vulnerables reciban la protección necesaria.
Por separado, Feijóo ha expresado su oposición a la inclusión de los niños en el paquete de ayuda actual para Ceuta, argumentando que la Unión Europea y España deben priorizar el regreso de los menores a Marruecos. Ha instado a la repatriación acelerada, sugiriendo que los niños deben regresar a sus familias o ser colocados bajo las autoridades marroquíes de bienestar infantil si los lazos familiares no están claros.
A medida que aumentan las tensiones, el gobierno se enfrenta a una creciente presión para equilibrar las obligaciones humanitarias con los imperativos de salud pública. Con más de 600 intervenciones médicas ya registradas y discusiones en curso sobre medidas de contención, es probable que los próximos días determinen qué tan efectivamente España puede manejar este complejo y cambiante desafío.
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